sábado, 7 de marzo de 2026

 CRÓNICAS ESDRÚJULAS


CUANDO LOS EMPRESARIOS, LA DERECHA Y LA EXTREMA DERECHA SACAN A PASEAR SUS FLECHAS DEL DESAMOR A LOS TRABAJADORES


Por PEDRO ALBERTO MARCOS

¡Escándalo!¡Vergüenza!¡Atentado! Los histéricos gritos del gran capital, aderezados por un coro de empresarios de medio pelo, expresan su mal humor y mala leche al descubrir (sic) que tras la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez -mano a mano con la vicepresidenta Yolanda Díaz-, de aumentar el salario mínimo hasta los 1.221 euros mensuales (14 pagas al año con las dos extras) España se hunde y vamos al precipicio porque ¡a quién se le ocurre! desde el año 2018 ese salario que, bien sabemos, permite sobrevivir a miles y miles de familias, aumento un 60 %. Han sido por tanto nada menos que nueve años para alcanzar esa cifra, pero el gran capital financiero (el que se refugia en los terratenientes se ha hecho invisible) se escandaliza y oculta el dato, pese a que a que los sindicatos y las fuerzas progresistas reconocen que gracias a esas decisiones del Gobierno de España se ha podido hacer frente a las diversas crisis internacionales y sus gravísimas repercusiones sobre la clase trabajadora.

Los 37 euros de subida al mes respecto al pasado 2025 (un 3,1 %) no conseguirán enriquecer a ninguna familia, pero sin que eso importe ocupan las portadas y los titulares de los medios de comunicación subvencionados por la derecha, clamando ante tamaño desatino contra el 'socialcomunismo' que nos invade y que, para más inri, lidera el desarrollo de las economías en la Europa democrática. Pero esa cuestión es irrelevante para quienes dirigen al gran empresariado español, la CEOE, y también para un Partido Popular que fiel a sus desvaríos sigue excitándose con ansiedades convertidas en bulos, cuando no en mentiras descarnadas. El pánico les ha llevado a copiar las técnicas de la extrema derecha y no hay semana en la que no rivalicen con VOX para ver quién la tiene más larga. La lengua, digo.

La CEOE protestó por tan desmesurado aumento del salario mínimo. ¿A dónde vamos a parar? se preguntaban indignados. No es un secreto que parte del empresariado español considera que sus trabajadores ya ganan la de dios y que a eso hay que ponerle tope en las negociaciones de los convenios colectivos o donde sea. 
Bueno, donde sea no, porque hay casos y casos. Un suponer, don Antonio Garamendi, que es quien preside a esos grandes empresarios y que además de propietario de numerosas empresas y de forma parte  de varios consejos de Administración en otras, tiene un sueldo extra anual como presidente de la CEOE de 400.000 euros, salario que él considera lógico dadas sus altas responsabilidades. ¡Cómo comparar a todo un ilustre empresario de altos vuelos con cualquier mindundi que ni heredó riquezas, ni tan siquiera tiene perritos que le ladren, y que ahora se estará forrando con esos desmesurados e injustos 1.221 euros mensuales de salario mínimo. 

Tienen toda la razón Garamendi y las derechas que le aplauden: esto es un escándalo, una vergüenza y un atentado contra la creación de riqueza empresarial. Los miles de trabajadores beneficiados por un gobierno repleto de rojos y apoyado por independentistas y perroflautas acabarán llevándonos al desastre, no hay duda. Así lo proclama, entre otros, esa joya del histrionismo pendenciero llamado José María Figaredo, diputado de VOX por Asturias, y heredero de una saga de grandes y sacrificados empresarios que ademas de forrarse,  por mor de su cultura de rapiña se ven obligados a realizar frecuentes visitas a las cárceles. Figaredo considera una verdadera locura ese incremento salarial de 37 euros mensuales hasta alcanzar muchos trabajadores los 17.094 al año, aunque olvida que él, como diputado, cobra por ese mismo periodo 124.863 euros. 

Pero ya lo dijo Antonioni: "mi querido amigo, el problema no es que haya clases inferiores, ¡qué se le va a hacer! sino que hay clases superiores".