viernes, 24 de febrero de 2012

EL ARZOBISPO

Desde hace muchos años cuento entre mis amigos a un pequeño reducto de aquel cristianismo heredero de viejos conflictos nacidos en el seno de la Iglesia Católica, ya fuese el Concilio Vaticano II, la Teología de la Liberación, o mismamente Cristianos por el Socialismo, y he de agradecer que ni en los peores momentos de mi agnosticismo confeso (pero no mártir) hubo el menor problema a la hora de confrontar con ellos ideas propias y ajenas; es más, hasta no hace demasiado tiempo siempre que había una convocatoria electoral en ciernes surgía la cita inevitable en torno a una mesa de chigre para argumentar y contrargumentar nuestro voto nada secreto, incluida por supuesto la abstención. Más de una vez terminamos la refriega a voz en grito para escándalo de la cocinera o de algún parroquiano crédulo porque amigos sí somos, pero tercos mucho más, sobremanera cuando el combate dialéctico se desplaza del hoy al ayer, es decir de lo que somos y de lo que quisimos ser.
A estas alturas del mes de febrero desconozco si se cumplirá una vez más esa cita preelectoral o si por el contrario las ocupaciones de cada cual impedirán el evento, pero sea como fuere, yo ya tengo la batería cargada por si acaso. Es más, desde que el arzobispado de Oviedo cuenta con esa joya medieval que responde al nombre de Jesús Sanz Montes mis amigos cristianos saben sobradamente que parte de sus argumentaciones del pasado no tienen hoy ningún sentido. Cuando Merchán, Osoro, o Yanes pastoreaban por estos pagos siempre les quedaba un resquicio para defender la supuesta "independencia" (sic) política de la jerarquía eclesiástica asturiana debido más que nada a la evidente habilidad diplomática de aquellos arzobispos pero ese cuento ya se acabó.
La llegada de Sanz Montes a Asturias ha roto con un largo historial de no agresión entre la Iglesia Católica y la izquierda sindical y política, pacto no escrito que surgió cuando Franco quiso reverdecer sus viejos laureles de la Revolución de Octubre de 1934 decidiendo que las huelgas que llevaban a cabo los mineros asturianos en los años sesenta debían reprimirse costase lo que costase, y vaya si costó: torturas, escarnios, deportaciones y despidos. Una parte del clero asturiano se opuso entonces a las atrocidades ordenadas por el dictador y amparadas por quien era su propagandista de cámara, el recientemente fallecido Manuel Fraga, y aquel gesto fue suficiente para generar un respetuoso entendimiento que, ya digo, hoy está completamente roto. El tronante arzobispo de la diócesis de Oviedo apenas puso los pies en esta tierra ya dio claras muestras de su visión reaccionaria, sectaria e intransigente en asuntos varios, pero sobremanera en todo lo concerniente a la vida política asturiana. Al mismo tiempo que echaba pestes contra todo lo que olía a la izquierda en general y al socialismo en particular no dudaba en rendir pleitesía a esta derecha cainita que nos ha tocado en (mala) suerte, y para muestra ahí tienen la fotografía que acompaña a este comentario en la que, pásmense, el titular del periódico que se hizo eco del acontecimiento decía así: "SANZ BAUTIZA LA CAMPAÑA (ELECTORAL) DEL PP".  ¿El arzobispo de Oviedo apoyando a un partido político determinado? Pues sí, ahí lo tienen, con dos cojones, como debe ser ¿Para qué andarse a estas alturas con respetos melifluos al pluralismo democrático? Eso sí, don Jesús Sanz Montes aún no ha dicho ni mu sobre cuestiones tan irrelevantes para su magisterio pastoral como el manifiesto engaño del PP en la pasada campaña electoral ocultando a los votantes su auténtico programa: una Reforma Laboral hecha a la medida de los empresarios más defensores del neoliberalismo ; la subida de impuestos; la anulación de leyes progresistas de diverso tono (Ley de interrupción voluntaria del embarazo, Ley de la Memoria Histórica, la asignatura Educación para la Ciudadanía, etc); paralización de la Ley de Dependencia; medidas draconianas contra la enseñanza y la sanidad pública; y lo que desgraciadamente siguen ocultando y que no harán público hasta que se celebren las elecciones de Andalucía y Asturias. ¿Quiénes considera el arzobispo de Oviedo que son los perjudicados por todas estas medidas adoptadas por el Gobierno del PP? ¿o según su opinión más que preocuparse por los perjudicados lo realmente cristiano es ponerse al lado de quienes salen beneficiados de tanto desatino? No sé, no sé, pero intuyo que si por fin se celebra nuestra particular cumbre preelectoral, mis amigos cristianos lo van a tener esta vez muy complicado para conseguir exculpar a este arzobispo bronco, de apariencia sibilina y sobre todo derechista, y no recordar aquella escena en la que Jesucristo, su Jesús del Gran Poder, escandalizado, echó a golpes un día a los mercaderes fariseos que invadían el templo.

lunes, 13 de febrero de 2012

DE LOS SINDICATOS OBREROS, DE LA DESESPERANZA, Y DE LAS MALAS NOTICIAS

UNO: GRECIA EN EL CORAZÓN
El frío que llega del norte apenas si consigue hacer olvidar la tragedia que quema el sur. Hace unos años eran los bosques del Peloponeso, ahora son los corazones de millones de griegos tratando de rechazar el protectorado que la banca internacional, sobre manera la de origen teutón, intenta imponerles a sangre y fuego. Arden las calles de Atenas, sí, y la huelga general es una vez más el último recurso de los que nada pueden ya perder porque se lo han quitado todo. Desde los aledaños de la embajada española miro una vez más hacia lo alto de la Acrópolis tratando de ver el flamear de la bandera griega que una noche ya lejana fue el sueño de Panagulis pero solo  alcanzo a escuchar una canción de Theodorakis que habla de traiciones, de derrotas y de amores imposibles.

DOS: RENACEN LOS PANFLETOS
El ciberespacio vive momentos de gloria en España tras convertirse en el principal medio de expresión de millones de personas que no tienen cadenas de televisión a su mando, ni emisoras de radio, ni periódicos, ni una revista, ni tan siquiera un perrito que les ladre. Triunfa el blog, hijastro del antiguo panfleto clandestino, o tal vez amante secreto de los boletines creados a golpe de vietnamita en los años sesenta del pasado siglo XX. Son siempre voces individuales que no buscan cambiar el mundo sino decir en voz alta cosas que de otra forma quedarían ocultas para siempre nunca jamás. Voces. Voces con eco, eco, eco, que resumen sentimientos y dejan rastro de vida.

TRES: LA BATALLA DE LOS SINDICATOS OBREROS
Es verdad, como decían los clásicos, que cada época tiene su afán. Pocas dudas quedan ya sobre qué es lo que preocupa, interesa y busca la derecha económica y política de España en el momento presente: el debilitamiento definitivo de los sindicatos, o dicho a la manera de la inefable Margaret Thatcher, doblarles el espinazo, hacerles morder el polvo (aunque sea polvo enamorado), destruirlos.
Curiosamente, los sindicatos obreros españoles no solo son vistos con desprecio por sus enemigos naturales, sino que quienes debieran ser sus principales valedores, los obreros, los campesinos, los empleados, muestran un desapego producto sin duda de errores propios pero también, y sobre todo, de una larga historia de silencios y olvidos. UGT y CCOO fueron los principales defensores de la democracia durante la Transición política española, luchando sin descanso contra quienes pretendían reformar simplemente el franquismo, pero nunca les llegó ese reconocimiento y hoy los libros de historia les niegan su protagonismo en aquella generosa entrega. Pero ahora no se trata de hablar de historia sino de defender derechos democráticos que están en peligro debido a las leyes que ha aprobado y seguirá aprobando el Gobierno de la derecha. Leyes que el PP ocultó a los ciudadanos durante la pasada campaña electoral pero que ahora pretende aplicar con mano de hierro; leyes que remiten al siglo XIX, a la desprotección laboral, a la pérdida de derechos que van desde los convenios de empresa hasta la jornada de trabajo, pasando por el tipo de contratos y por supuesto por las fórmulas de despido. Así las cosas, ahora se trata de responder con la misma contundencia, y esa respuesta solo podrán darla los trabajadores a través de los sindicatos, pese a sus carencias, pese a todo. Atentos.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿EL SENTIDO DEL HONOR O EL SENTIDO DEL HUMOR?

Hay historias que se repiten periódicamente igual que esos rumores de origen incierto que sitúan a algún nuevo rico conocido en bancarrota, a la rubia de la perfumería liada con con ese tipo infame que asegura ser un "progre" desde su más tierna infancia hasta los 54 tacos actuales, o sin ir más lejos el cotilleo burdo y soez que apunta con el dedo acusador a la vida privada de algún conocido venido a menos. Nada nuevo bajo el sol, no. Pero entre todas esas historias que tienden a la renuencia las hay especialmente dañinas, más que nada porque nos remiten a viejos tópicos que formaron parte de nuestra educación sentimental. Un suponer, la envidia trapisondista que atesoran los vecinos de fronteras (Francia, Portugal y Marruecos) por los continuos éxitos de los deportistas que nos son propios.
Cuando un señor bajito, de voz aflautada y con muy mala leche mandaba por estos lares los triunfos deportivos españoles tenían doble mérito porque "el enemigo" externo siempre trataba de engañarnos. Los extranjeros eran por tanto unos hijoputas tramposos que solo cuando el genio patrio lograba sobreponerse a tanta infamia permitía a nuestros deportistas conseguir el triunfo inapelable, eso sí, con la inestimable ayuda de la virgen María, del Espíritu Santo y de algún patrono local.
El asunto no tendría mayor trascendencia salvo por el interés desaforado que algunos medios de comunicación -alentados sin duda por otras "instancias superiores"- gustan de mostrar cuando la agresión de los hijoputas de turno se convierte en toda una afrenta al honor y al buen hacer de nuestros representantes auténticos, los deportistas triunfadores, puesto que los otros, los que elegimos con el voto secreto y democrático, bien sabemos que son una panda de mastuerzos que ni saben rematar de "chilena", ni nada de nada, además de conseguir enriquecerse a nuestra costa, que esa es otra, y no como los deportistas de élite, pobres, que viven con lo puesto, y quizás por eso se ven obligados a ingresar sus beneficios en los paraísos fiscales y evitar así que llegado el momento del retiro la miseria se los lleve por delante.
He de confesar que en parte entiendo el enfado de la afición: también yo disfruto de los triunfos de la selección española de fútbol, de los éxitos de Nadal en el tenis, o mismamente de ese ritmo cadencioso que atesora Alberto Contador cuando sube en bicicleta por los Pirineos o los Alpes. Pero hasta ahí las coincidencias. Cuando el orgullo herido se convierte en lastimero llanto porque unos muñecos de guiñol le han echado azufre a un asunto tan controvertido como el del dopaje y del enfado ocasional se pasa a un nacionalismo de charanga y pandereta, lo siento mucho pero por ahí no paso. La crítica, y más basada en el humor, esté aderezada o no por el ácido sulfúrico, es parte consustancial a las sociedades libres y por tanto ni propios ni ajenos están libres de su dictado ocasional. Inferir a partir de esas críticas que existe una confabulación internacional contra nuestros deportistas es tanto como regresar a los tiempos de maricastaña cuando el dictador bajito del que les hablaba antes recurría a los peligros insaciables de la masonería, del comunismo, de los homosexuales y de los judíos; o incluso a otros tiempos menos pretéritos, como cuando el ministro Trillo gobernaba por estos lares e invadió el islote de Perejil salvando así el honor mancillado por media docena de pescadores moros que andaban tras un banco  de sardinas.

La selección española de fútbol -sobre todo si recupera a David Villa-, Rafael Nadal y Alberto Contador volverán a hacernos disfrutar pronto porque son unos artistas y la calidad no es flor de un día sino consecuencia del esfuerzo continuado, pero incluso aunque así no fuese, aquí el menda no está dispuesto a invadir Francia, ni a reconquistar Marruecos o Portugal, ni por supuesto a darme golpes en el pecho gritando ¡Gibraltar español! porque ciertamente todos los nacionalismos tienen un mismo objetivo: echarle la culpa al vecino de cualquier circunstancia que no nos sea favorable tras considerar que estamos en posesión de la verdad absoluta. Así que ya vale de llantos lastimeros y de distraer a la afición. Los guiñoles a lo suyo, Contador a prepararse para volver al a ganar un Tour, Nadal a mantener la buena forma mostrada este año, y nosotros a no olvidar la realidad: que quienes más gritan por el honor patrio supuestamente mancillado son precisamente quienes acaban de aprobar o de aplaudir una serie de leyes que causarán un gravísimo perjuicio a millones de españoles, bien en su trabajo, en su centro de Salud o en el colegio de sus hijos, al margen de que les guste el fútbol, el tenis o el ciclismo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿UN PAIS DE CHARANGA Y PANDERETA?

Mientras el principal partido de la izquierda de este país parece dudar entre desplazarse por la pendiente cainita o sumirse en un apresurado debate nominalista - el vulgar y aburrido quítate tú para ponerme yo- y así olvidar el resuello provocado por las recientes derrotas, al otro lado de la trinchera la derecha triunfante por tierra, mar y aire (elecciones generales, autonómicas y locales) se apresura a sacar a la luz su archiconocido programa oculto, en el que destaca no tanto lo que piensa hacer pues ya lo suponíamos, como lo que silencia: no habrá lucha contra el fraude fiscal; los evasores de impuestos podrán seguir viviendo tranquilos; las grandes fortunas no deben temer medidas drásticas; y la CEOE sustituirá a los sindicatos a la derecha de dios padre. Todo muy aparente, muy guapo y muy limpio, sí, pero qué hastío.
Y es que al mismo tiempo que todo eso acontece en los ámbitos de lo institucional o políticamente correcto, la vida cotidiana transcurre por otros cauces, un suponer, alimentando la avidez consumista de todo quisque tal como ocurre durante las fiestas de Navidad, Navidad, feliz Navidad. Cuando vivíamos en la aparente opulencia había que consumir porque sí, y ahora que estamos a punto de caer al más profundo de los abismos tenemos que hacer lo propio porque total ¿qué perdemos?.

ALGO SIGUE FALLANDO

Alguien podría considerar esas actitudes de fatalismo ingenuo pero se equivocaría pues no hay tal. El gran drama de esta sociedad que nos ha tocado en suerte es la pesada carga que viene arrastrando desde que los parias de la tierra, aquella famélica legión nacida a finales del XIX y consolidada durante el XX, decidiese levantarse contra la explotación, defendiendo su dignidad, el derecho a ser libres. La revolución democrática. No fue posible como bien sabemos, así que tras un largo periodo de silencio forzado llegaría primero la muerte del dictador en la cama de un hospital y luego la irrupción del liberalismo económico europeo permitiéndonos la recuperación de la libertad, de la democracia. Han pasado ya más de 30 años desde entonces y muchas cosas han cambiado: los Gobiernos, las carreteras, los polígonos industriales, las barriadas, la salud, y hasta dicen que somos más altos. Me lo creo, sí. Y sin embargo algo falla, ya no "olemos a ajo" como decía la turista americana de los años sesenta, cierto, pero    sigue persistiendo en el ambiente algo oscuro y sucio, teñido de egoísmos estúpidos, de ansiedades evanescentes, que se hacen notar en el día a día.

EL RECONOCIMIENTO SOCIAL DEL CORRUPTO

Quieran reconocerlo o no quienes asumen el liderazgo social (políticos, obreros, empresarios, profesionales, etc) las actitudes hipócritas dominan la vida cotidiana. Quien defrauda a la Hacienda pública es tenido por "un tipo listo"; frente a los méritos del conocimiento y el esfuerzo el enchufismo sigue siendo el rey del mambo en el mundo laboral, sin que importen si se trata de una Universidad Pública o de unos grandes almacenes; el concepto de "familia", contrariamente a lo que se pregona no es el el de las relaciones afectivas, sino el de los intereses por "colocar" lo mejor posible al niño, a la nuera o al yerno ¿Y qué decir de los grandes "triunfadores"? Un conocido piloto de Fórmula Uno recibe todo tipo de agasajos, incluso se construye con dinero público un circuito (sic) que llevará su nombre y mientras tanto el pájaro guarda sus millones de euros de ganancias en un paraíso fiscal dejando así de contribuir con sus impuestos a la cuota parte de solidaridad que le correspondería de ser un buen ciudadano. Y es que como si se tratase de una peste inevitable el defraudador está por todas partes: el fontanero que te arregla el baño, el mecánico del coche,y hasta el trabajador de pompas fúnebres se atreven a preguntar sin asomo de pudor: ¿la factura la quiere con IVA o sin IVA?. Y parece ser que la gran mayoría dice sin dudar que "sin IVA, claro".
Como corolario de esta radiografía, un día sí y otro también las actividades corruptas de muchos políticos, empresarios y personajes conocidos ocupan las primeras páginas de los periódicos y de los informativos provocando en apariencia el lógico rechazo social. Pero no es así, en el fondo más que desprecio hay envidia y de hecho cuando llegan las eleciones millones de españoles deciden dar su voto a partidos como el PP que actualmente tiene imputados a dos ex presidentes de comunidades autónomas (Baleares y Valencia) y a más de 122 concejales y alcaldes  (Madrid, Valencia, Baleares, Canarias, Murcia, etc), que de una u otra forma alimentaron a auténticas mafias (Gürtel, Urdangarin...) con dinero público robado a los contribuyentes. Nos roban y lejos de sacarles a hostias de sus despachos encima les votamos para que sigan forrándose y riéndose de nosotros.

LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA

Esta sociedad está enferma por más que se intente esconder la verdad. No estamos por tanto solo ante un problema político, de partido, o de la izquierda,  que también, sino y sobre todo ante un problema social muy grave que necesitará de mucho tiempo y esfuerzos para conseguir darle la vuelta. Tenemos unas normas, unas leyes, una Constitución, pero de nada servirán si los valores éticos privados no se corresponden con las actitudes públicas. Necesitamos más democracia, profundizar en la que hoy existe, primar la calidad de la misma. El novelista australiano Peter Carey dice al respecto en su último libro que "la solución de la democracia es tener una población educada, formada en libertad, con amplios conocimientos de la realidad", es decir, que necesitamos más educación aunque para ello también será preciso hacer de la enseñanza un mundo más atractivo y cercano.
Solo así conseguiremos alejarnos de esa "España de charanga y pandereta" de la que hablaba Antonio Machado y que aún hoy, tantos años después, sigue helándonos el corazón, sí.


jueves, 18 de agosto de 2011

EL HEREDERO DE SAN PEDRO VISITA LA TIERRA DE CONEJOS

(Del poemario troceado: DE GUIÑOS, SONRISAS Y OTROS GESTOS EN LOS LINDES DEL ALBA. Gijón, 1984)

(...) Yo pecador 
me confieso 
a tí,
rey de las alturas
y bajuras,
señor de los estadios
y capillas,
dulce antídoto
de lo creíble
y el dislate
que se asoma
sin saberlo
por la puerta 
de una casa
atormentada
por el hambre.


Casa, cosa, caso,
línea interminable
de una historia
que se duerme
mientras él,
en lo (más) alto,
firma papeles 
sepia
con margen ancho.


PAM/83

miércoles, 17 de agosto de 2011

LA MUERTE COMO DESTINO Y ESPECTÁCULO

UNO
Por el Levante español se ha creado un nuevo mito que hace las delicias del hispano recio y orgulloso, amante de las raíces patrias y de las hondas esencias que al parecer nos identifican. Es un toro, se llama "Ratón"y los propagandistas no han dudado en calificarle como "el rey de las plazas y las calles valencianas"por su fama de animal homicida. Razones tienen para ello pues el morlaco se llevó por delante el cuerpo y la vida de un hombre de 54 años al que corneó en el año 2006 durante las fiestas patronales de Puerto de Sagunto, y más recientemente, el 13 de agosto de este año, repitió la faena en otra fiesta tras embestir a un joven de 29 años que en evidente estado de embriaguez saltó al ruedo de la plaza de toros  de Xátiva en la que se celebraba un concurso de recortadores, causándole igualmente la muerte. "Ratón" se convirtió así en una figura del espectáculo, sobre todo para los alcaldes que ven en él un atractivo turístico de primer orden cuando organizan sus fiestas patronales. Un suponer, el actual alcalde de Canals (Valencia), quien acaba de anunciar entusiasmado que "La feria de septiembre viene este año cargada de grandes eventos taurinos. Uno de los más llamativos es la exhibición del toro "Ratón", conocido allá por donde pasa por ser sanguinario y su listeza".  Así, tal cual, con dos cojones (de toro, claro).
El éxito de este toro asesino ha llegado a un nivel tan alto que su dueño cobra más de 6.000 euros por cada actuación estelar en ferias y fiestas. ¿Por qué? El buen señor lo tiene muy claro: "El público quiere violencia. Cuanta más gente pille el animal, más famoso se hace". Y seguro que tiene razón el avispado empresario, sin que pueda sorprender que a estas alturas del negocio "Ratón" cuente ya con una página web en la que se da cuenta de la amplia y contundente biografía del bicho. El asunto es de tal relevancia que ya hay un sector de aficionados (sic) que reclaman su clonación.

DOS
José Tomás es un torero. Dicen los expertos que singular, arriesgado, retador, y sobre todo enamorado del toro. Lo creo. Las relaciones amor/odio no son exclusivas de los seres racionales y es posible que entre el torero y el toro exista ese espacio de nombre indefinible en el que todo se une y se separa; sonrisas y lágrimas; éxito y fracaso; amor y desamor. Pero por encima de esa relación exclusiva está la razón por la que la gente acude a las plazas a verle torear. Hace apenas cuatro días José Tomás formó parte del cartel de la feria de Begoña, en Gijón, y uno de mis amigos entusiasta del diestro acudió presto a la cita. Luego quedamos para cenar y cuando llegó la pregunta se hizo inevitable: -¿Qué tal José Tomás? ¿salió vivo del intento?-. Y fue entonces cuando mi amigo, todo sinceridad, reconoció la razón por la que las plazas de toros se llenan cuando José Tomás torea: -Salió vivo, sí, pero ya sabes, muchos vamos a verle para ser testigos de la historia y poder contar luego a nuestros nietos que el día que un toro se llevó por delante al maestro nosotros estábamos allí, que fuimos testigos de ese acontecimiento-. Así pues una vez más, esa incertidumbre que generan el torero y el toro permanecen expectantes alimentando ansiedades y cuentas corrientes, o como decía Manolo "El Curro", un banderillero anarquista, e ahí la muerte como destino y espectáculo.




martes, 12 de julio de 2011

¿QUÉ HAY TRAS DE LOS MUROS?

Desde que una lejana noche de tormenta y granizo, arrebujado con una manta junto a la cocina de carbón, descubrí un poema en el que se hablaba de Boabdil y de su desconsolado llanto ante los muros de Granada, cualquier obstáculo material no previsto suele remitirme a imágenes de sentimientos encontrados.
Un suponer, la Muralla China, con la que se trataba de aislar el antiguo imperio y que ahora es uno de los iconos turísticos del régimen comunista/capitalista en la cada día más envidiada República Popular. Más cercana en el espacio pervive la Muralla romana de Lugo, pero qué quieren que les diga, pese a los incomprensibles hermanamientos puestos de moda a finales del pasado siglo XX ¿cómo comparar los 8.851 kilómetros de los que tanto presumen los chinos con esos exíguos 2.263 metros amurallados de nuestros primos/hermanos gallegos?.
He de reconocer no obstante, y me disculpo por ello, que la construcción defensiva que más me impresionó fue el Muro de Berlín, iniciado a toda prisa un 13 de agosto de 1961 y que no comenzó a derribarse hasta el 9 de noviembre de 1989. Me impresionaron sus piedras, sus ladrillos, su cemento, pero sobre todo aquellas alambradas de espinos y unos hierros retorcidos que pretendían simbolizar la defensa frente al capitalismo y que no hicieron otra cosa que apagar los ya escasos rescoldos del fuego comunista.
¿Y qué decir de la inmoral barrera que desde hace tiempo construyen los judíos israelitas en Cisjordania? Al final serán cerca de 700 kilómetros de muro, una parte de ellos de hormigón, pese a que la ONU ha condenado reiteradamente semejante atrocidad (la última votación registró 144 votos a favor de paralizar el muro, 12 abstenciones, y tan solo 4 en contra).
Y en esto que llegó un señor llamado Vicente Gotor, a la sazón Rector de la Universidad de Oviedo y a quien se supone -ilusamente, por lo que se ve-, alejado de cualquier populismo de tres al cuarto. Según sabemos, el señor Rector ha decidido levantar un muro en torno a La Escuela Universitaria de Marina Civil ante la próxima celebración en sus aledaños de la Semana Negra, uno de los principales polos de atracción cultural y festiva del verano gijonés y asturiano. Dice el Rector que "los profesores están preocupados (ante la celebración de la Semana Negra) y quieren protegerse". Dios santo pero ¿de quién o quiénes quieren protegerse estos profesores? ¿de los escritores que participan en los actos culturales? ¿de los fotógrafos que organizan allí exposicones? ¿de los cantantes y grupos musicales que actuarán allí?. Alguien me sopla por lo bajini que aún sin reconocerlo estos "indignados" profesores de la Escuela de Marina Civil, con su Rector a la cabeza, a quien temen de verdad es al público que asistirá un año más a este festival multicultural, es decir, a quienes de verdad temen es a esos miles de personas que año tras año dan vida a una parte lúdica, alegre y comprometida de la vida que nos ha tocado en suerte. Son unos tristes, y lo que es peor, con su actitud han conseguido que la gente haya echado a volar la imaginación tratando de entender qué es lo que quieren proteger en realidad, y sobre todo, qué es lo que se supone que puede ocurrir... ¿asaltos nocturnos a la Escuela por grupos de semaneros negros borrachos? ¿ataques salvajes por parte de grupos de indecentes enemigos de la Universidad? ¿creen que les van a robar las ideas, el trabajo y el esfuerzo investigador?.
Para construir la Muralla China perdieron la vida diez millones de trabajadores/esclavos; el Muro de Berlín, amparándose en la guerra fría, pretendía impedir la invasión del capitalismo, y el resultado fueron varios centenares de muertos, millones de personas secuestradas en sus casas, en sus calles, durante 28 años, y que hoy el souvenir más demandado en Berlín y cercanías sean minúsculos trozos del Muro a 12 euros la pieza.
Nunca un muro fue la solución a las discrepancias, y mucho menos a los miedos propios o ajenos. Y lo que es peor, como bien sabemos por Pink Floyd gracias a su particular "The Wall", todos los muros conducen al aislamiento, e incluso en ocasiones a un mundo de fantasía autodestructiva.
Por cierto ¿De dónde saldrá el dinero para pagar ese Muro que separará durante la Semana Negra a la Escuela de Marina Civil del rojerío cultureta y pendenciero? ¿Cuánto va a costar semejante desbarío?