jueves, 5 de noviembre de 2015

EL PUTIFERIO

Hay palabras que figuran en el imaginario colectivo pero a las que se mira de soslayo no sin cierto desdén hasta el punto que ni aparecen en los diccionarios de la lengua. 
Un suponer, putiferio, palabra que recorre hoy muchas redacciones informativas y juzgados debido a las aventuras viajeras de una presunta trama mafiosa -¡otra más!- del PP.
Pese a ese vacío de nuestros santos padres protectores de la lengua, sí hay traducción de putiferio, la más común "puterio, puta, pago de favores sexuales", aunque también se acepta "situación caótica, que carece de orden y que no hay quien la arregle". 
El lenguaje machista es lo que tiene, así las cosas ser puta es un desorden, no tiene arreglo y encima lleva al caos. Un desastre. Pero también quienes pagan dinero por los favores sexuales sufren ese mismo destino.
Los filólogos más reputados consideran que el lenguaje lo condiciona todo, nuestras vidas, desde las relaciones sociales hasta la actividad profesional, y también la política, máxime en una época como la actual. Todo es política, decían ya los ideólogos del siglo XX; todo es putiferio, parecen añadir ahora algunos políticos de baja estofa. 
Y es que la sabiduría popular ha sabido readaptar hábilmente las definiciones y de hecho el putiferio de los favores sexuales y el del desvarío que acaba en caos son las dos caras de una misma moneda. Recapitulemos: tres personas afines en lo político, en lo generacional, y al parecer también en los gustos, se permiten el lujo de hacer viajes de placer  a Nueva York, Florida y Croacia, supuestamente pagados por una empresa llamada Aquagest, de la que uno de ellos es representante y "abrelatas" para conseguir contratos con diversas administraciones públicas (sobre todo Ayuntamientos). 
Se trata por tanto de un negocio que contaba con el apoyo de cualificados dirigentes de un partido, el PP, y del que presuntamente se beneficiaron en viajes y otros agasajos los tres mosqueteros y algún colega de más edad que en vez de viajar optaba por regalos. 
La trama saltó por los aires tras una larga investigación judicial en la que no faltó de nada, ni tan siquiera el suicidio del fiscal encargado del caso, y ahora, a poco más de un mes de las elecciones generales, resulta que las supuestas contrataciones sexuales en el extranjero llegan en forma de caos llevándose por delante a las organizaciones y líderes del PP en Oviedo (el ex alcalde Caunedo),  Avilés (el ex jefe político Aréstegui), y Gijón (el ex concejal Pecharromán), aunque en este último municipio el PP no necesita ser partícipe de ningún esfuerzo sobrevenido pues sus dirigentes y militantes se las arreglan requetebién a la hora de destruir una organización en la que votan hasta los muertos cuando celebran congresos (más de 100 la última vez). 
Con el fin de hacer frente a esta "situación caótica, que carece de orden y que no hay quien lo arregle" de la derecha asturiana a causa de tantas sospechas, acusaciones y desmentidos, Mercedes Fernández ha decidido hacer arrumacos con su antaño admirado Álvarez Cascos y volver a la familia feliz, antesala del amor puro e inmaculado, del rim rim rim, hacia Belén va una burra cargada de chocolate, rim rim rim. 

Pero no cuela, las palabras han dado su veredicto y el putiferio es ya irreversible.






lunes, 19 de octubre de 2015


VENDER LA MOTO



¿Es Europa un territorio de historias difusas que desbordan cualquier atisbo de racionalidad?. Demasiadas guerras, recordó el filósofo López Aranguren; demasiada miseria, añadió el hoy casi olvidado Günter Grass. 
La segunda de esas guerras, que fue mundial, abrió un tiempo de comprensión, cierto, pero entretanto y no siguieron las dictaduras, los cortijos, marcando distancias entre un hippie de Hyde Park, un rebelde sin causa de La Sorbona, o un jornalero andaluz condenado a emigrar a la vendimia francesa o a convertiste en charnego de la Cataluña dibujada por Josep Pla. 
Existió un espejismo allá por los años ochenta del pasado siglo cuando la Unión Europea quiso arremangarse los pantalones pero últimamente las fronteras reverdecen y hoy casi nadie recuerda ya las viejas palabras de Schuman o la sonrisa burlona de Churchill. 
El retroceso del poder político en favor del poder económico es evidente: cualquier atisbo de cambio que pueda beneficiar a las clases desfavorecidas -a estas alturas casi todos ya, salvo ese 2 por ciento de la población que siguen forrándose, claro- provoca reacciones en forma de crisis, dejando una estela de miedo que condicionará el voto individual, libre y secreto, y por tanto la calidad misma de la democracia. 
Ese es el terreno de juego en el que se desarrollarán, por ejemplo, las elecciones del próximo 20 de diciembre en España. La esperanza contra el miedo; la razón contra las estupidez; los compromisos electorales frente a la palabrería vana. 
Europa lo sabe, y es de suponer que no se quedará quieta, no. 



viernes, 16 de octubre de 2015

EL MANUAL DE LAS ADVERTENCIAS GRATUITAS

Truenan los clarines anunciando el nuevo zafarrancho de combate: las elecciones generales están a la vuelta de la esquina y los ejércitos ultiman sus penachos y armaduras no vaya a ser que aparezca una cámara de improviso y te joda la campaña. 
Ante esa realidad solo cabe echar mano de manual, abrir el paraguas, y que sea lo que los dioses del Olimpo quieran. Tomen nota:

-El juego sucio de las encuestas alcanzará su cenit allá por el 10 de diciembre. Hasta entonces conviene mirarlas de reojo pero forzando la sonrisa, no vaya a ser. 
-La cordialidad, los brazos abiertos, y las promesas del oro y el moro (salvo que sea ilegal, claro) abundarán por doquier. Se aconseja una paciencia infinita, o ver como alternativa “Big bang theory” aunque sean capítulos repetidos.
-Si usted no tiene claro a estas alturas a quien votará el 20 de diciembre, cágate, lorito: le van a masacrar sin piedad por tierra, mar y aire. Napalm puro, oiga. Advertido queda.
-Sepa que la batalla final se dirimirá en los medios -lo de “informativos” es en algunos casos un mal chiste- y ante tal evento conviene tomarse las cosas con algún tranquilizante cerca. Lo que salga de las urnas es para ¡cuatro años!, una eternidad si se tienen en cuenta los antecedentes más inmediatos.
-Y sobre todo no olvide que el gozo de los gozos, la gran explosión de la felicidad, cuestan un huevo, que se pagan con hipotecas siderales, y que la pela no tiene color. Ya conocen el cartel ¿no?: hoy no se fía, mañana sí.

Luego no vengan con que sí te quise o de dejé de querer.



lunes, 15 de junio de 2015

LA CULTURA DEL RESENTIMIENTO


1.- Gijón, una ciudad que durante muchos años fue un buen ejemplo de las políticas progresistas, ha quedado ahora como una isla prófuga en la que encuentran refugio las huestes de la maltrecha derecha comandada por Francisco Álvarez Cascos tras las recientes elecciones municipales del 24 de mayo. 

2.- Existió la posibilidad de llegar a un acuerdo progresista al disponer la izquierda de una mayoría suficiente: 7 concejales del PSOE, 6 de Xixón sí puede (la marca blanca de Podemos), y 2  de IU, pero al final no fue posible y la derecha casquista gobernará en la ciudad hasta el año 2019.

3.- Mientras que el PSOE e IU abogaron desde un principio por acordar un programa de gobierno a tres, las huestes podemitas rechazaron esa posibilidad con mil y un disculpas poco creíbles. Más que de medidas para resolver los problemas de los ciudadanos, su principal objetivo era forzar una especie de segunda vuelta de las elecciones mediante una "consulta ciudadana" (sic), desarrollada sin ningún tipo de garantías democráticas, y en la que no se preguntaba por propuestas de gobierno, sino únicamente si los votantes preferían al candidato del Partido Socialista o al de Xixón sí puede.

4.- Participaron en esa "consulta" teledirigida 3.628 personas, que mayoritariamente avalaron, como era previsible, la propuesta de los convocantes. El 24 de mayo habían votado en las elecciones 139.563 vecinos de Gijón. 

5.- ¿Cómo se explica tamaño desatino? La campaña electoral ya había aportado pistas que hacían presagiar la deriva de Xixón sí puede hacia los aledaños de Álvarez Cascos en detrimento de la opción socialista. Uno de sus más cualificados dirigentes, ante las dudas de algunos correligionarios, había expresado en una asamblea un rotundo: ¡Que se joda el PSOE!

6.- En esta lamentable historia no juega un papel menor el "odio/desprecio/resentimientohacia todo lo que significa el socialismo democrático del que hacen gala personas que, dejando a un lado no ya los ideales de izquierdas -materia siempre discutible desde hace ya más de un siglo-, sino algo tan básico como es el uso de la razón, no dudan en preferir un gobierno municipal lindante con la derecha más extrema a otro de izquierdas, aunque ello signifique perjudicar a muchas de las personas que dicen representar y defender.

7.- Así las cosas, más que de un problema político, en el caso de Gijón cabría hablar de "emociones" acumuladas que remiten más bien al ámbito de las pasiones humanas aparentemente incontrolables.

8.- Recientemente, de la mesa en la que voy acumulando algunos libros elegidos "para repasar" surgió de pronto el titulado "Tiberio", del que es autor Gregorio Marañón, y en el que al referirse al resentimiento dice lo siguiente:

"(...) El resentimiento es incurable. Su única medicina es la generosidad y esta pasión puede fomentarse o disminuirse en quien la tiene. Parece a primera vista que como el resentido es siempre un fracasado -fracasado en relación a su ambición- el triunfo le debería de curar. Pero, en realidad, el triunfo, cuando llega, puede tranquilizar al resentido, pero no le cura jamás. Ocurre, por el contrario, muchas veces que, al triunfar, el resentido, lejos de curarse, empeora. Porque el triunfo es para él como una consagración solemne de que estaba justificado su resentimiento; y esta justificación aumenta la vieja acritud. Esta es otra de las razones de la violencia vengativa de los resentidos cuando alcanzar el poder (...)"



miércoles, 29 de abril de 2015

EL EFECTO VAROUFAKIS


Mi segunda piel se llama Grecia, un país al que aprendí a querer reconociéndome en sus gentes, en  algunas de sus formas de vivir y soñar, también en las arquitecturas rotas, en el arte robado y nunca devuelto, en ese cielo interminable cuando a media noche regala miles de estrellas que parecen aplastarte, y astros que titilan -¡Ah, Neruda!- azules a lo lejos.

Ya no hago la cuenta de las veces que viajé hasta allí, quizás como defensa ante algunas ausencias dilatadas en exceso. No importa, cuando no puedo subirme a un avión de Olympic o de Aegean lo hago con la imaginación recorriendo tantos lugares queridos, ahogándome si es preciso en el olor que llega del Egeo, cerrando los ojos y saboreando un trago de retsina procedente de Ática, o simplemente atisbando la quietud del monte Likavitos en las madrugadas de atraganto.  También hay ocasiones en las que las circunstancias favorecen esa simbiosis: en el supermercado Lidl de mi barrio venden a veces unas pequeñas cajas de Baklavas (pasteles de miel y almendra), y la cajera me mira mal porque dejo las estanterías completamente vacías.De una u otra forma, todo es como una película sin fin por la que van transitando personas, lugares y sabores, yendo de Alekos Panagulis a Melina Mercuri,  de las manifestaciones en la plaza Omonia comandadas por un perro solidario llamado Likanítos hasta ese dibujo que Petros Márkaris suele regalarnos en sus novelas de una Grecia ingenua, tantas veces silente, ante los trapaceros.

Los acontecimientos de los últimos meses, y no digamos ya desde que Syriza ganó las elecciones en enero, obligan a un seguimiento casi diario de cuanto acontece en Atenas, en Bruselas, en Berlín o en Estrasburgo. Los tira y afloja, ese constante ir y venir del neoliberalismo contumaz a la esperanza asediada por las urgencias. Por momentos todo deviene en una mala comedia de enredo en la que nada es lo que parece, intercambiando mentiras, enfados, entrecejos fruncidos y amenazas, pero también descarnadas negociaciones. A veces surgen las dudas. Pero mi hermano del alma, Nikos Testas, me espetó recientemente desde Tesalonica un lacónico "Es la política, estúpido" que me tiene dubitativo.¿Hasta dónde tendrá que ceder el gobierno griego para garantizar las necesidades más urgentes de su pueblo? Los de la troika me caen fatal y a la Merkel ni la soporto...

Andaba uno con estas historias a cuestas cuando un nombre comenzó a hacerse notar. Primero fue en las portadas de los periódicos y luego en los telediarios: Varoufakis se llama el pavo,  economista pijo-progre a decir de ortodoxos comunistas griegos. Tuvo varias actuaciones estelares ante la troika pero, como ya sabrán, hace dos días que Alexis Tsipras le apartó de la gloria mediática por exigencias del guión negociador. Una última muestra de su caída en desgracia acaba de entrar rauda en mi Mac pues, al parecer, la pasada noche estaba cenando con su esposa y una amiga en un restaurante ateniense cuando un grupo de anarquistas embozados le agredieron verbalmente -eso que en el argot al uso le llaman ahora escrache-. Primero le apartan y luego le agreden. Las desgracias nunca vienen solas, ya se sabe.Así las cosas, y sin entrar en análisis políticos propios o impropios sobre las negociaciones del Gobierno griego y la troika, tras estos últimos acontecimientos la derecha europea más ultra ha cantado victoria: ¡Varoufakis, cabrón, vuelve al Partenón!.Y sin embargo...

Desconozco cuál será el futuro de este griego, pero sí puedo asegurar que en su breve reinado mediático ha conseguido un éxito inesperado y rotundo: la gran mayoría de las mujeres que son de mi conocimiento han caído rendidas a sus pies; han cuchicheado hasta la saciedad sobre su sex appeal; y se han hecho lenguas de ese porte entre canalla y motero a lomos de una Yamaha de 1.300 cv. Ténganlo claro, mis amigos: Varoufakis las pone. Y esa derrota no deberíamos desdeñarla pues cuando ellas se entusiasman no hay troika que valga. O dicho de otra manera: hay victorias que cuando son administradas por las mujeres devienen en derrotas para los políticos alfa. Y ellas lo tienen claro con Varoufakis. Que lo sepa la Merkel.











jueves, 18 de diciembre de 2014

ESCENAS COTIDIANAS

                                                 1
Un retrato
Cuando la noche se hizo madrugada de luz de luna las voces catódicas comenzaron a repetir, una vez más, esa letanía inconexa fundamentada en el bla, bla, bla de quienes están convencidos de poseer "la verdad", da lo mismo si es política, cultureta, ecológica o futbolera. 

                                                2
Una invasión 
La torre de Babel que fue ocupando poco a poco la casa con sus terminales (ya vamos por las tres pantallas planas) ha convertido nuestras vidas -no las imaginadas, sino las otras, las auténticas, las que nos devuelven las televisiones-, en una mezcolanza de géneros que hace muy difícil salir indemnes de tanta batalla aparentemente incruenta. Drama y comedia intentan por igual ganar adeptos, dejando a cambio una ancha franja para la indiferencia, allí donde anida esa mayoría silenciosa que se ha acostumbrado a ahogar las emociones. 
                
                                                3
Un cúmulo de sentimientos 
Cuando abandono mi habitación fijo la mirada en la abuela, sentada en su butacón y atusándose el moño cada cuatro minutos con un tic de viaje exacto y limpio; luego en mi padre, que finge leer el periódico aunque esté como siempre con el rucu-rucu de su pensión, echando cuentas y pestes por igual. No veo a mi hermana, quien gusta de hacerse notar por la ausencia; y mi madre... ¿dónde estará mi madre? No es normal ver el salón tan vacío, pues falta hasta el gato, Tom, quien acaba siendo el refugio de todas las miradas cuando la televisión aburre más de lo normal. ¿De qué hablan hoy? pregunto, pero nadie contesta. Veo a un político que conozco y parece referirse a alguna tropelía del Gobierno. Otra más. Qué hartazgo.

                                                






jueves, 3 de abril de 2014

¿NO SOMOS NADIE? (O EL ESPÍA QUE LLEGÓ DE LA COCHINCHINA)

Los comunicólogos, los políticos y hasta el sursum corda se han puesto de acuerdo para darnos la chapa durante los últimos meses con un descubrimiento que al parecer les ha dejado atónitos: ¡nos espían! ¡alguien escucha nuestras conversaciones telefónicas, lee nuestros correos electrónicos y controla qué páginas web visitamos! ¡horror!.
¿Horror... u error? Tal vez deberíamos aclararnos. Y es que uno no deja de sorprenderse de tanto escándalo a cuenta de que un tipo llamado Edward Snowden decidió irse de la lengua (¡enhorabuena, chaval!) y contar al alto la lleva que la Agencia Nacional de Seguridad de los EEUU de norteamérica acumula información y conversaciones de millones -insisto, millones- de personas, y no porque el asunto no lo merezca sino precisamente por todo lo contrario, porque lo merece desde hace mucho tiempo, pero aquí algunas gentes preferían hacerse las despistadas como si los espías y la vigilancia ilegal fuesen cosas del cine. Ya saben, el agente 007 y emocionantes historias parecidas. Todo muy lírico.
¿De verdad usted se creía que NADIE le ha vigilado nunca? ¿que NADIE tiene datos privados que solo usted cree conocer? ¿que NADIE acumula información sobre lo que gana, cómo lo gasta, con quién se relaciona, si va de vacaciones, si viaje en coche o en avión, etc, etc? Dicho con toda crudeza: no puedo creerme que aquí todo el mundo estaba en Babia y hasta que Snowden el analista no decidió echarle cojones a la cosa y tirar de la manta, NADIE intuía ni por asomo que existen mil ojos y micrófonos que nos vigilan, auscultan, y a veces, en situaciones extremas se quitan el disfraz y hasta nos amenazan.

EL ESPIONAJE, JUNTO CON LA PROSTITUCIÓN,
ES UNO DE LOS OFICIOS MÁS ANTIGUOS
DE LA HUMANIDAD

Grábenselo en su cabecita: el espionaje existe en todos los países del mundo, y no precisamente desde hace cinco minutos, en un orden de prioridades que va desde la situación geográfica hasta la tendencia ideológica, pasando por los intereses económicos, la cultura imperante y un largo y tedioso etcétera. El enemigo es el enemigo y al amigo se le quiere pero por si las moscas también se le vigila. Algo así le dijo Obama a Angelina Merkel en su última conversación telefónica, interceptada, es de suponer, por  no menos de 253 espías y gloria a dios en las alturas, que ahora se espía mucho por el aire y conviene estar a bien con los que mandan allá arriba.
Y es que junto a los puticlús, los garitos de espías son posiblemente de los negocios más antiguos y estables de nuestra era conocida. Sin ir más lejos, nombres ilustres que hoy forman parte de la historia oficial supieron hacer frente a las revueltas, populares o familiares, qué más da, no solo gracias a los diversos dioses que pululan por ahí sino sobre todo gracias al papel del espionaje. Y qué decir de los negocios, del dinero, de cualesquiera poderes sin que importe que el continente sea Asia, Oceanía, África, Europa, América, o la Antártida.
¿Y qué decir de ese siglo XX, cambalache, en el que hermosas historias de espías dobles, y hasta triples, justificaron la pureza de la guerra fría y una literatura de misterio magnífica? El KGB, la CIA, la Stasi, el MI6, la OAS, y un largo etc de siglas jalonan historias que repartían generosidad, ideales, traiciones, soberbias, amores y asesinatos por doquier. La realidad y la fantasía, el morbo destructivo que el poder arrastra bajo sus pies y la capacidad de persuasión al servicio de ordenes invisibles.
¿Qué hacer entonces ante tamaño desatino?¿Cuáles han de ser nuestras armas defensivas?. Como primera medida profiláctica conviene aceptar lo evidente: que nos vigilan a todos sin excepción sea por tierra, aire o mar. Solo a partir de ese reconocimiento podremos intentar acumular la fortaleza necesaria para hacerles frente. No les oculto sin embargo que en lo que se refiere a la forma de organizar la lucha contra el cabronazo del espía invisible de turno ya es asunto particular de cada uno pues nadie podrá garantizarnos nada al respecto, ni tan siquiera seguros El Ocaso, la patria, o Juan Alberto Perote, nuestro espía/traidor más reconocido.

LA VECINA DEL CUARTO,
LAS GRABACIONES DE LOS SECRETAS,
Y EL ESPÍA DEL FACEBOOK

Así las cosas, y puesto que quizás he contribuido en exceso a provocar su inquietud, les remito a dos experiencias vividas en tiempos pretéritos y una más reciente.
La primera, plenamente amateur, viene de cuando tenía doce años y mi vecina del cuarto piso, segundo A, no hacía más que vigilarme por ver si cometía actos impuros contra el sexto mandamiento. Ella aparecía de pronto tras la penumbra de la escalera y yo le gritaba:
-¡Maruchi, gocha, dimite, que el cura no te admite!-
El segundo, más profesional, procede de cuando descolgabas el teléfono fijo en tu casa, comenzaban a oírse ruidos extraños y a tenor de la experiencia llegabas a la conclusión de que "alguien" pretendía escuchar, y posiblemente también grabar tus palabras. Para un periodista adscrito  al rojerío clandestino y tal, las dudas eran pocas: la policía secreta, los llamados "sociales", pretendían saber con quién y de qué hablabas. A veces, al espía se le iba la mano, o la tecla, rebobinaba mal la cinta casette y hasta podías escuchar tu propia voz en alguna conservación anterior. Esa certeza creaba hábito así que al menor síntoma gritabas: "!ya sé que estáis ahí, cabrones!¡hijosdeputa!" y te quedabas tan satisfecho.
¿Han cambiado en algo las cosas? pues sí, pero para peor. Ahora no hay escapatoria y hasta te venden en la tienda de la esquina, barato, barato, unos receptores muy majos para escuchar conversaciones en dos kilómetros a la redonda. Y por internet ni te cuento. Hace un mes le di al "Me gusta" a un comentario crítico sobre un asunto intrascendente en el Facebook y a los pocos días me llegaba el correspondiente mensaje: que sepas que te leemos, que sepas que estás vigilado, que sepas que no nos gustan algunos "Me gusta" tuyos. Pues vale. Lo único que me gustaría saber es si el espía que me ha tocado en suerte tiene rasgos asiáticos, más que nada para gritarle si tengo ocasión: ¡Anda y vete pa la Cochinchina!.
Por cierto ¿qué habrá sido de Edward Snowden? pues hace ya varias lunas que nadie habla de él. Pobre. Mejor buscaba una alianza, secreta, claro, con dos artistas tan reputados en el gremio como Mortadelo y Filemón.