miércoles, 5 de mayo de 2021

NEL AMARO: el renovador del teatro asturiano... que fue también díscolo, socarrón y comprometido


Por PEDRO ALBERTO MARCOS

La Selmana de Les Lletres Asturianes rinde este año un merecido homenaje al escritor Manuel Amaro Fernández Álvarez -Nel Amaro por su nombre de guerra artístico- quien, por motivos que sería muy largo explicar aquí, no gozó en vida del reconocimiento que está recibiendo después de su muerte, de la que acaban de cumplirse diez años. 

No hay sorpresas: la tradicional sima entre los creadores de ese magma incandescente que llamamos cultura y quienes la tutelan forma parte de un paisaje suficientemente conocido, si bien conviene no olvidar que Amaro atesoraba una serie de méritos tan propios y excepcionalmente singulares que aún tardarán en valorarse en su justa medida. O desaparecer para siempre, quién sabe. Sea como fuere, reconocimientos como los impulsados durante los últimos años desde la Academia de la Llingua o desde Laboral Centro de Arte, a los que se añade ahora la decisión de homenajearle recuperando una pequeña parte de su ingente obra, tal como ha hecho la Conseyería de Cultura, Política Llinguística y Turismu en esta Selmana 2021, son sin duda buenas noticias. 

Pidiendo disculpas por adelantado a quienes están en disposición de reflejar con más documentación, conocimiento y experiencia lo que significó Nel Amaro para la cultura asturiana, permítanme dos apuntes sobre este autor mierense. 

El primero pude recuperarlo recientemente a petición del catedrático de Literatura Benigno Delmiro Coto cuando preparaba su libro La rebelión de la cultura en Asturias (1), mientras que el segundo está relacionado con la generosa entrega del escritor a la defensa de la heterodoxia frente a lo políticamente correcto y con la complejidad de su pensamiento de creador siempre dispuesto al riesgo. 



CON NEL AMARO 

COMIENZÓ  UNA NUEVA ETAPA

DEL TEATRO EN LENGUA ASTURIANA

En el año 1977 directivos del Club Cultural de Tudela Veguín me invitaron a dar una conferencia sobre Federico García Lorca, aprovechando que el grupo de teatro de la asociación, BOX, había preparado un modesto, pero significativo y emocionante recitado poético en memoria del autor granadino. En una conversación posterior, los integrantes de aquel incipiente grupo teatral me confesaron que aspiraban a contar con un director que les ayudase a mejorar su técnica y abordar objetivos más ambiciosos. “A ser posible, en lengua asturiana” me dijeron. De inmediato pensé en Nel Amaro pese a que no había en el ofrecimiento contrapartidas económicas, pues conocía muy bien su voluntad de trabajar en proyectos a los que entregarse con toda ilusión. Le llamé, nos vimos en Mieres, le hice un esbozo de la idea y, aunque que el compromiso conllevaba tiempo e incluso gastos de desplazamiento, su respuesta fue clara: “Vale, Perico, voy, hablo con ellos y ya vemos qué se puede hacer”. Como era previsible, habló y se quedó. 

De aquella relación entre Amaro y el grupo BOX nació un primer proyecto, “Les corales d’Asturies entá son de ñebe”, basado en la obra de Albert Camus sobre la Revolución asturiana de Octubre de 1934. Pasadas algunas semanas, Amaro me comentó que los ensayos no iban bien, pero no por culpa de los actores, sino porque la creación colectiva que Camus había resumido en Révolte dans les Asturies presentaba algunas dificultades que creía insalvables, y, como desde hacía tiempo le rondaba por la cabeza ofrecerles otro texto escrito por él, titulado “Xénesis o alborá de la conciencia, decidió un tránsito tranquilo compaginando el ensayo de las dos obras, aunque finalmente se quedaron solo con una.  Aunque Nel Amaro no fue consciente entonces -junio de 1979-, el estreno de Xénesis… en La Felguera, dentro de la VI Semana de Teatro de Langreo, sería un punto y a parte en la historia del teatro en lengua asturiana, inaugurando una nueva etapa. (2) 

Cuando Benigno Delmiro me pidió datos para su libro sobre las asociaciones culturales recuperé éstos y otros apuntes personales sobre Amaro y también una reseña que creía perdida de la que es autor el profesor de Filología Griega en la Universidad de Extremadura, Ramiro González Delgado (3), quien decía así:

“Nel Amaro fue el renovador del teatro asturiano, pues introdujo de lleno las corrientes innovadoras del siglo XX en un género todavía anclado en el costumbrismo decimonónico. Este autor (…) presenta unas puestas en escena rompedoras y sus temas están socialmente comprometidos”. 

Pese a que la memoria se hace frágil con el paso del tiempo, hay escenas que, aun borrosas, no pierden su interés y sentido, conjugando la soledad de los corredores de fondo (teatreros sin más) y la marabunta que a veces reinaba en aquellas mesas redondas que en los años setenta del pasado siglo eran tan frecuentes y que, en cierta medida, alentaban nuestro vivir. Pola de Siero, local sin calefacción pese al duro invierno, salón casi vacío de público. Amaro, a quien los organizadores ni siquiera habían tenido a bien invitar a la mesa, en la que abundaban efímeros sabelotodo que nunca habían pisado un escenario, musitaba socarrón a mi lado en la última fila de butacas, la de salir corriendo: 

-¿Y éstos quiénes son? ¿plumillas como tú?... No los conozco, pero vese que saben la de Dios. Parezme que voy fichalos.


UN LARGO RECORRIDO POR CUENTOS

NOVELAS, POESÍAS Y TEATRO  

QUE CULMINA EN LAS PERFOMANCES

El segundo apunte, ya en un ámbito más emocional, está relacionado con la generosa entrega del escritor a la defensa de la heterodoxia frente a lo políticamente correcto, pero también con la nunca recocida, e incluso despreciada, complejidad de su pensamiento de creador incontenible (4).

 Apátrida, preso político, al igual que sus padres Encarna y César y su hermana Mari Luz durante la última etapa del franquismo, cuando aún la dictadura era capaz de fusilar a los disidentes, Nel Amaro había iniciado su acercamiento al teatro en el año 1966, tanto por razones políticas (el PCE) como culturales (la Asociación Amigos de Mieres) (5). La primera obra en la que trabajó era de Fernando Arrabal, autor prohibido en España por entonces, y la segunda un drama de gran dureza firmado por Juan Benet, Anastas o el origen de la Constitución. Dos experiencias que desembocaron en una decisión personal que marcaría buena parte de su futuro como creador: escribir obras de teatro y dirigirlas. De alguna manera, era también un acercamiento al impulso regenerador de lecturas que le fueron propias en la primera juventud, desde la Institución Libre de Enseñanza a La Barraca del periodo republicano, pasando por Lorca y una suerte de dadaísmo inconfeso, hasta llegar a la poesía visual de Joan Brossa, no como final, pero sí como un importante punto de destino. 

En ese caminar, Amaro regalaba a propios y extraños la viva imagen del teatrero bonachón que en los momentos de relajo, duda o desconcierto gustaba de mesarse sus barbas, tras las que muchos sospechábamos que escondía algo más que un rostro: tal vez un paisaje imposible por el que correteaban perros como “Pulgu”, a quien elevó a los altares de la dignidad literaria como acompañante fiel; o los paxarinos que habían buscado cobijo en su alma ya desde niño, allá en el pueblo en el que nació, Santa Rosa, y que permanecían a la espera de que el escritor los liberase en forma de sonidos, gestos, y sobre todo palabras. Comenzó con la poesía y el teatro, con las crónicas plenas de arrebato en los fanzines, y con una obsesión a la que no renunció nunca: llevar la cultura a los barrios, a los pueblos, y retroalimentarse con su aliento. Con la paciencia de los perdedores, junto al micromundo del teatro fue aprehendiendo versos, cuentos y novelas, hasta situarse en el límite mismo de la creatividad artística. Es en ese ámbito en el que la automarginalidad consciente y buscada de Amaro favoreció un tránsito que fue alejándole de las estructuras teatrales clásicas para ir ganando espacio en otros territorios. Admiraba el teatro de calle, ya fuese la trepidante Curuxa Enfocicá, o la calidad mostrada por Margen, y, de allí, al clown que va alejándose poco apoco del actor hasta dejarse arrastrar por el público, por sus reacciones (alguien lo llamó “honestidad escénica”), regalando risas, con ejercicios de magia imposibles, cambiando el tono de voz para despertar nuestros ojos ensimismados, y, finalmente, creando perfomances en las que, barajando elementos muy distintos a través de un hilo conductor, era capaz de sorprender incluso a sus seguidores más avisados. 

Pero un día llegó el comandante y mando a parar. Amaro murió el 4 de abril de 2011, diez días antes de actuar como pregonero en la Fiesta del Oso republicano de Cangas de Onís. Era sin duda el bufón ideal para una fiesta en la que la memoria histórica reclamaba su concurso utilizando chanzas repletas de humor vitriólico hasta dejar desnudo al rey. No fue posible, pero sí en cambio que le enterrasen con la bandera tricolor.

 

(1)      La rebelión de la cultura en Asturias. Las sociedades culturales frente al franquismo de Benigno Delmiro Coto. Páginas 171 y 172. Fundación Juan Muñiz Zapico. KRK Ediciones, 2019

(2)      Ese mismo año, 1979, Amaro recibió el primer galardón importante de su trayectoria como autor, el Premio de Guiones de Teatro “Soto Torres”, convocado por el Ayuntamiento de Langreo.

(3)      Ramiro González Delgado, autor del trabajo titulado Tradición clásica del teatru de Nel Amaro. Octubre, 2015 

(4)      En este apartado resulta imprescindible citar a algunas personas que  a través del conocimiento y/o la amistad, han sido capaces de situar la obra creativa de Nel Amaro en su verdadero contexto, sobre manera, José Luis Campal, Ernesto Burgos y Xandru Fernández.

(5)      Páginas 6 y 7 del boletín El Teatro Asturiano, hoy. Editado por el Ayuntamiento de Langreo. Junio, 1980

 NOTA.- Una versión más reducida de este artículo la publicó el diario El Comercio en la edición del 5 de mayo de 2021 en las páginas de OPINIÓN



 

viernes, 9 de abril de 2021

 



  “Vides célebres y otros cuentos chinos”


PABLO ANTÓN 

MARÍN ESTRADA:

“Los mitos son esos muertos 

que gocen

d’una extraordinaria salú”


Por Pedro Alberto Marcos


Pablo Antón Marín Estrada es un escritor de amplio recorrido literario (poesía, relatos, teatro, enseñanza, etc) que ha trabajado además como periodista en el semanario “Les Noticies”, en el portal digital “Asturnews”, así como en otros medios regionales, entre ellos el diario “El Comercio”. Precisamente en ese último periódico publicó una serie de relatos en lengua asturiana que ahora acaba de recoger en el libro titulado “Vides célebres y otros cuentos chinos”. Sobran razones por tanto para entrevistarle, pero es que además hay un plus adicional que no quiero ocultar: es miembro de “Culturetas Clandestinos” prácticamente desde que iniciamos esta modesta aventura en internet, es decir que Pablo Antón es por tanto uno de los nuestros, así que sin más preámbulos hemos decidido entrevistarle para “El ojo del cíclope”. 

Pregunta.- He leído en alguna parte, posiblemente en una de esas reseñas de breves líneas con las que las editoriales resumen el trabajo del escritor, que tu libro recoge historias orales que bien podrían contarse en una tarde/noche de invierno en torno al calor de un fuego. ¿Es ese el escenario imaginado que motivó tus relatos? 

Respuesta.- Efectivamente, ye una estimación que la editorial tuvo a bien poner na contracubierta y cola que, sicasí, toi d’alcuerdu nel sentíu de que tolos cuentos recoyíos equí busquen esa prosimidá col llector na que se basen les narraciones orales –cuntaes xunta’l fueu, na barra d’una cafetería o na sala espera d’un aeropuerto-, que tenten despertar y caltener l’atención del qu’escucha al traviés del recursu de la confidencia. Toles hestories qu’equí se relaten parten d’esi enfoque y del mio propiu puntu de vista, ensin valime de filtros complexos, con total tresparencia y lo más cenciello posible, igual que si tuviera cuntándo-y a un amigu o a una amiga dalgó que me pasó o qué yo sé; fáigolo hasta cuando empiezo un cuentu señalando que’l 17 de xunetu de 1793 alboreció nublo en París. La clave d’humor na que tan escrites prácticamente toles pieces –hai dalguna que non- dame la impunidá dafechu pa facelo ensin cargu de concencia y paezme qu’aida a dotar de la verosimilitú afayadiza a les hestories, por disparataes que seyan. La tradición oral, la narrativa espontanea y de viva voz, siempre foi la mio fonte principal a la d’escribir relatos. Ye al empar la mio manera de reivindicar que’l ser humanu sigue sintiendo y teniendo la necesidá de soñar nel pandémicu 2021 igual que nos díes d’Esopo o Lord Dunsany. Seguimos necesitando soñar, inventar, contar histories, facer el mundu un poco más guapu, misteriosu o amenu de lo que ye. Ye l’alimentu pa vivir del que fala l’últimu testu del llibru. 

P.- Leyendo el libro hay por otra parte una evidencia insoslayable, que vas de la mano de personajes con nombres propios, en unos casos bajo la estela del mito literario y/o cinematográfico, como Hamlet, Superman, el conde Drácula o incluso Marlene Dietrich, y otros no tan conocidos pero que sin embargo te permiten ir a la rebusca de identidades por las que pareces sentir un interés muy especial…

R.- Los mitos encarnen y amparen nel so arniu sobrenatural toles facetes ocultes o evidentes de la condición humana, por eso nos atraen. Namás neso son superiores a cualquier fíu de vecín, nel restu de les sos cualidaes como posibles personaxes lliterarios, pa mi nun hai distingu de clases. Facilítente muncho les coses, porque quien más quien menos, conoz les sos hestories, nin siquier tienes que presentalos y a mi que me cuesta horrores poneme a escribir y escribir tamién, aidóme bastante pa poder cumplir cada quince díes el compromisu de mandar un cuentu que tenía con El Comercio, el diariu onde se fueron publicando. No referente al perfil humanu de los personaxes polos que siento más interés, reconozo un acusáu enclín por averame a los que viven nos márxenes de la realidá, incluso cuando aparentemente tán nel centru o el cume d’ella (como’l casu de la mayoridá de los protagonistes de la primer serie: ‘Vides célebres’, de los que cites varios) y especialmente los seres contradictorios, ambiguos, estraños, los que ganaron perdiendo o perdieron ganando, de toos aquellos que pola so singularidá –grande o pequeña- fueron víctimes de la inxusticia de la historia o del so entornu. Creo, sí, sobretoo na xusticia poética.




SUPERMAN, DRÁKULA, EL XUDÍU ERRANTE... ¿CÓMO YEREN CUANDO SE CHABEN SOLOS PELA NUECHE... (DRÁKULA PEL DÍA)?


P.- Hay quien asegura que con el siglo XX desaparecieron los grandes mitos, y de hecho en algunos de tus relatos pareces coincidir con ese análisis: Clark Kent (Superman) se convierte en un anciano que vive en una residencia de mayores casi coincidiendo con el derrumbe de las Torres Gemelas; internet facilita que Drácula cierre definitivamente sus ojos en un nicho de Asturias tras viajar de Transilvania a Bucarest y desde allí a nuestra tierra… ¿es el fin de los superhéroes? ¿Ya no hay sitio para la inmortalidad?

R.- Los mitos son esos muertos que gocen d’una estraordinaria salú mesmo na segunda década del sieglu XX: Ulises o Supermán: namás hai que ver la parriella de series de les plataformes dixitales o los best seller nos escaparates de les llibreríes. Los sueños qu’encarnen tán nel ser humanu siempre. Nestos cuentos, sicasí y enllazo cola respuesta anterior, lo que m’interesa d’ellos ye lo que tienen de fíu de vecín: Drácula, Supermán, el Xudíu Errante... ¿cómo yeren cuando se chaben solos pela nueche...(Drácula pel día), qué refervíen de les sos propies vides enantes de durmise? ¿cuálu yera’l so drama interior? Doi delles pistes. La más evidente la de tar fuera de sitiu nel nuestru tiempu, como ta güei la xente a partir de cierta edá. Nuna dómina que conoció los campos d’esterminiu nazis, Chernobyl, l’ataque a les Torres Xilmielgues, los millones de muertos del negociu siempre al alza de la guerra y los millones de víctimes del capitalismu montés, el fanatismu, la intolerancia, etc., Vlad Tepes, la Condesa Sangrina o el devín Odín cola so espada ¿qué son, más qu’unos probinos? Nun tienen nada que facer colos colosos del mal del nuestru tiempu. En cuantes a la inmortalidá, ye un de los temes recurrentes, como la otra cara del asuntu, la muerte, el fin de too ¿qué ye peor: morrer o nun poder morrer? Echo ehí el sedal y cómo nun sé la respuesta, búrlome un poco de too, póngo-y humor, porque tamién yo tengo mieu de lo que nun tien respuesta.

P.- De lo que no hay duda es que en este libro muchos de tus relatos giran en torno a la muerte como lo que realmente es, un destino insoslayable, pero al mismo tiempo aseguras que tu intención es escribir relatos más cercanos al humor… No sabría explicar por qué pero de pronto he creído ver en tu libro una mezcla incluso exotérica entre lo cómico y la tragedia…

R.-Sí, ye una apreciación mui correcta. La urxencia d’esti mundu tiende a que se nos presenten les coses mui masticaes, simplificando al másimo la realidá pa facela dixerible, más que comprensible. Y toles coses son complexes, simplificales ye netamente falsificales. Lo tráxico y lo cómico, la capacidá de movenos ente ello, ente lo lluminoso y lo escuro, ye una manera útil d’enfrentanos a la complexidá d’esta vida. Facelo dende l’humorismu de la lliteratura, la mio manera particular de combatir a los neofacistes de la mentira disfrazada de simplificación de la realidá. Creo nun humor consciente de que lo tráxico y lo cómico s’asitien en llendes fronterices: comprobámoslo a diariu qu’ente lo uno y lo otro namás hai un pasu...a veces fatal. 

P.- He visto una entrevista en la RTPA en la que reconoces reírte de tu propia historia como escritor, como cuentista… 

R.- - Ye que l’humor, como la caridá de los obiespos, siempre tien d’empezar por ún mesmu. Y eso que se da en llamar la vida lliteraria ye cómica por naturaleza. De la mio esperiencia nella, que foi siempre mui marxinal cuando non escéntrica, aproveché pa rescatar delles vivencies propies nuna bona parte de los ‘cuentos chinos’. Los demás son d’igualmiente autobiográficos, polo menos como yo m’alcuerdo d’ello.


    


P.- Risas aparte, para muchos de tus lectores eres sobre todo un poeta ¿estos relatos son otra forma de escribir poesía?

R.- Son otra manera d’escribir cola intención de la poesía y con dalguna de les sos formes más eficaces como ye la de la brevedá. 

P.- Woody Allen ha dejado escrito que el humor es un filtro para defenderse ¿en tu caso es también un escudo frente a la agresividad que parece rodearnos por todas partes?

R.- Respondílo al falar de lo tráxico y lo cómico. Por supuesto, l’humor ye la única arma cargada de futuru, a toles otres siempre se-yos puede acabar la munición. Y contra la violencia verbal, física, ideolóxica l’humor ye una bomba d’hidróxenu.  Como’l crucifixu y los ayos pal nuestru amigu Drácula. 


LOS VIAXES D'IDA Y VUELTA D'ESTOS CUENTOS TENTEN RESALTAR LO MUNCHO QUE NOS PAECEMOS LOS PAISANOS Y PAISANES DE TOLES PARTES 


P.- Juan Cueto hizo pública defensa de un feliz concepto, lo “glocal”, es decir, partir de la realidad más cercana, del ámbito local, para comprender mejor la globalización, el mundo mundial. O viceversa. Los viajes de ida y vuelta que muestras en este libro, de Asturias a Irlanda, de Don Juan Uría al cementerio de Tánger, o de la Virgen de Covadonga a la figura tramposa y decadente de Elvis Presley ¿ayudan a comprender el desatino que nos ha tocado en suerte?

R.- Siéntome más cerca d’otru Xuan, Bello, al que-y presta sorrayar que’l mundu ye más fondu qu’estensu. Viaxar, saber d’otres realidaes –desplazándose físicamente o al través del averamientu de la so cultura- valnos pa entender meyor la más cercana y a la vez amuésanos lo muncho que se parez la peripecia humana en tolos llaos. Ye la preba que desmiente la maldición de Babel (una llectura que nun faen los xudíos nin munchos teólogos cristianos) porque en distintes llingües la xente fue quien a crear les mesmes coses felices: la poesía, ciertos valores éticos invariables, el desarrollu del conocimientu, el valor de los afectos, l’amor pola vida y la llibertá. Ési ye’l valir que tienen les llingües y por eso ye necesaria la defensa ensin fuelgu de la diversidá llingüística y cultural. La gran engañifa de la globalización ye que viende como superación de les fronteres y conexón ente tola humanidá lo que namás ye un sistema únicu y totalitariu de control económicu, social, políticu y por supuesto cultural qu’aspira a imponese hasta nel últimu requexu del planeta, si ye que ya nun lo ta. Y p’algamalo sobren les economíes locales (agora tan de moda colo del consumu de prosimidá y el kilómetru 0), los modos de vida y de manexu de la naturaleza locales, les cultures y llingües locales. Reflexonar alrodiu d’eso igual ayuda a comprender esi ‘desatino’. Los viaxes d’ida y vuelta d’estos cuentos tenten resaltar lo muncho que nos paecemos los paisanos y paisanes de toles partes. Y que por eso nun hai cultures nin llingües superiores, namás distintes nos graos de desenvolvimientu de caúna d’elles. Si amás d’entretener y facer un poco gracia con estes hestories, llograre facer a dalguién pensar sobre too esto, ya diba durmir meyor más d’una nueche.

P.- Finalmente, Pablo Antón, al principio de esta entrevista ya señalábamos que “Vides célebres y otros cuentos chinos” está escrito en lengua asturiana, opción que sin duda identifica tu ya densa obra literaria. El Gobierno socialista de Asturias parece haber llegado a un consenso inicial con otras fuerzas políticas (IU, Podemos, etc) para impulsar durante su actual mandato la cooficialidad pero lo cierto es que aún no tiene los votos suficientes para conseguir ese paso tan importante. ¿Crees que será posible? ¿Aún se está a tiempo de evitar el desastre que significaría perder la llingua de nos?

R.- Hai males que tienen difícil remediu y la irresponsabilidá de los partíos que ficieron la transición n’Asturies pa fixar nel Estatutu la cooficialidá y darréu una decisiva política de normalización produxu qu’una llingua que fai 40 años tovía taba mui viva en bona parte de la población fuere llegando a perder xeneración, tres xeneración de falantes patrimoniales. La bona noticia ye que la escolarización, inda restrinxía y mui precaria, valió pa ganar nuevos falantes (a lo menos con capacidá pa falar, entender, lleer y escribir n’asturianu) y tamién un mayor consensu social, del que la meyor preba foi el cambiu producíu nel sen del Partíu Socialista sobre la oficialidá. Too eso favorez que güei veamos una ventana abierta a la esperanza. Pa que nun se pieslle faen falta namás dos coses: que’l partíu nel gobiernu cumpla el so compromisu ellectoral de llevar a la Xunta la reforma l’Estatutu y que l’aritmética parlamentaria pa facelo posible se dea. De lo primero, enfótome na palabra del presidente Barbón, soi como él de la Cuenca y sé perfectamente el valor que tien la palabra dada, como en toa Asturies onde’l derechu consuetudinariu otorga-y el mesmu valir xurídicu que’l d’un contratu robláu. Que se xunten los votos necesarios nesti momentu namás depende de lo que vaya facer un diputáu y nel so casu los que pudieren venir d’otros partíos. Esto último véolo poco probable porque la derecha del Fraga que-y dio al gallegu la posibilidá de sobrevivir y de xenerar riqueza na so tierra, equí simplemente sigue a ciegues el pasu que-y marquen pel estremu derechu. Y ye una pena, porque nesta xera son necesarios tolos demócrates y ye un error que renuncien a esi derechu de poder decidir sobre’l futuru de dalgo que ye patrimoniu común de tolos asturianos y tamién de tola humanidá. La pregunta yera si tamos a tiempu d’evitar el desastre de la so perda: agora mesmo támoslo.


Nota.- Las fotografías que se incluyen en esta entrevista de EL OJO DEL CÍCLOPE fueron publicadas en "refuelgu.com" y en la web de la Asociación de Escritores de Asturias.




viernes, 12 de marzo de 2021

 Músicas

Una hermosa y emotiva canción


dedicada a los mineros 


fue el primer éxito 


de los Bee Gees

 

Por Pedro Alberto Marcos

 

El canal de televisión ARTE dedicó recientemente uno de sus documentales al grupo musical Bee Gees, formación creada por tres hermanos, Barry, Robin y Maurice, nacidos en el Reino Unido, que gozó de gran popularidad durante las últimas décadas del pasado siglo gracias sobre todo al éxito conseguido con la banda sonora de la película “Fiebre del sábado noche” (Saturday Night Fever) en el año 1977, impulsando a partir de entonces la conocida como “música-disco”. Aquel renacer de sus cenizas permitió al grupo recuperarse de algunos fracasos anteriores tras haber triunfado en los años sesenta siguiendo la estela de los Beatles. De “Fiebre…” se vendieron 30 millones de discos convirtiéndose así en la banda sonora de más éxito en la historia del cine.

Tras situarnos en aquel escenario temporal no está de más recordar que la industria discográfica ya vivía por entonces condicionada por el marketing, los representantes publicitarios y el papel propagandístico de los medios audiovisuales, incluido el mentado cine, pero sobre todo la radio y la televisión. La imagen de una juventud contestataria, de noches sin fin en las discotecas, con drogas y alcohol a raudales, y sus pantalones de campana (en España, más animalistas, preferíamos la opción de los “pantalones de pata de elefante”) se complementaba con chaquetas de grandes solapas y vivos colores. Era sin duda una rebeldía festiva dentro de un orden pero también paralela y a veces complementaria de otras más comprometidas que alcanzaron diversos escenarios, ya fuesen en las calles de Paris en aquel Mayo del 68 (aunque tarde, los jóvenes airados descubrieron que bajo los adoquines no estaba la playa) o en la plaza de Tlatelolco, en México, tan solo cinco meses después. En Pekín los jóvenes estudiantes aún tuvieron que esperar a 1989 para organizar su propia rebelión en la plaza de Tiananmén pero es bien sabido que en la siempre hermética República Popular China el discurrir del tiempo es bien distinto al que se vive en los países capitalistas occidentales.   

Pero no desviemos la cuestión. Comentaba líenas atrás la similitud que parecía existir entre las primeras músicas de Bee Gees y las de los Beatles y el asunto tiene su pequeña historia, que además puede interesar muy especialmente a los amantes de la cultura minera. En el año 1967 el grupo grabó una canción titulada “New York Mining disastre 1941” en la que un trabajador de las minas habla del accidente provocado por un derrabe en el que podría perder la vida:

 

    “En el caso de que algo me suceda

     hay algo que me gustaría que todos vieran

     es sólo una fotografía de alguien que conocía”

 

Cuando el disco lo enviaron a las emisoras de radio para su promoción, los Bee Gees escondieron su nombre bajo una portada blanca en la que solo figuraba el título de la canción, “Desastre minero, 1941, New York”. ¿Qué ocurrió? Que muchos pinchadiscos creyeron que en realidad era una estratagema de los Beatles para conseguir un nuevo éxito, lo programaron hasta el hastío, y acabó convirtiéndose en un éxito rotundo tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos de Norteamérica. Todo un puntazo que acabaría llevando a los tres hermanos Gibb a disfrutar de una intensa etapa de éxitos. Sus discos y actuaciones gozaban del apoyo de un público joven que vivía intensamente los cambios generacionales de la época. Y pese a que a ellos les encantaba la nueva situación, considerándose ya estrellas del cielo musical, resulta que el agite era tan intenso que pronto comenzaron a necesitar un descanso, parar, no caer en el agotamiento absoluto y por tanto en la incapacidad de seguir creando músicas. Y pararon de actuar, sí, y de correr de estudio en estudio haciendo promoción, de visitar una tras otra más de trescientas ciudades, pero no pararon en cambio de hacer canciones, de seguir componiendo; de hecho, gracias a ese distanciamiento potenciaron mucho y bien sus trabajos para otros artistas con los que siempre habían colaborado desde muy jóvenes. Una de sus primeras composiciones tras el éxito de “New York mining disaster 1941” fue para Otis Redding, el ya entonces rey del soul y del rhythm and blues titulada “To Love Somedoby”, pero la tragedia surgió de pronto con todos su esplendor: un mes después de crear esa música, Otis fallecía en un accidente aéreo (el afroamericano nacido en Georgia tenía tan solo 26 años), por lo que decidieron grabarla logrando así su segundo triunfo en las listas de discos. 

Durante la segunda etapa, la del bajón sicológico por el cansancio y prudente semiretirada, a la lista de colegas que interpretaban las canciones de Bee Gees se añadirían otros muchos intérpretes, desde Kenny Rogers a Dolly Parton, sin olvidar a Diana Ross, Barbra Streisand, Cliff Richard, Olivia Newton John, Tina Turner, Paul Anka  o la siempre magnífica e inolvidable Dionne Warwick. 

Los Gibb se mantuvieron unidos como grupo musical hasta el año 2003, cuando murió el primero de los hermanos, Mourice, a quien seguiría en el 2012 su hermano gemelo Robin, así que al final el único resistente es Barry, el mayor de los tres. Para entonces, los Bee Gees ya habían vendido más de 200 millones de discos.

El documental del canal ARTE dedicado a las leyendas del rock que podéis ver a continuación (está disponible hasta el 31 de mayo de este año), así como otras músicas añadidas que pueden encontrarse en You Tube, permiten un mejor y más completo conocimiento sobre lo que fueron y significaron aquellos tres hermanos que en un entorno familiar muy favorable comenzaron a cantar y componer desde muy niños. 


https://www.arte.tv/es/videos/100175-004-A/bee-gees/

















 

 

 

 

 

 

 

lunes, 1 de marzo de 2021

Entrevista


Maxi Rodríguez: "cada vez es más
necesario el sentido del humor"


El dramaturgo y escritor asturiano publica un nuevo libro: 

“Lear o el deporte rey”

 


Por PEDRO ALBERTO MARCOS




































Pregunta.- Para ir entrando en materia, Maxi, cuéntanos de qué va este nuevo libro

Respuesta.- Libro del KO define su colección "Hooligans Ilustrados" como el fútbol hecho literatura. Y lo cierto es que a mí no me ha costado demasiado asimilar esa idea porque he crecido entre el fútbol aficionado y la literatura dramática. De ahí el título "Lear o el deporte rey", una divertida crónica sentimental a través de los colores de mi equipo de fútbol, el Sporting de Gijón, que arranca con las contradicciones de alguien que creció entre dos mundos antagónicos.

P.- Así pues, teatro y fútbol. Es decir, que fijas la mirada en dos mundos que como acabas de recordar te son muy propios. Mientras que el rey Lear nos remite al teatro, tu inicial fórmula de supervivencia, resulta que el fútbol, algo que pudo haber sido y no fue, queda relegado a las emociones, al seguidor impenitente que se alegra y sufre con el club de sus amores ¿Quién sale ganando de esa confrontación? ¿o en tu caso son indisociables ya que desde pequeño jugabas al fútbol y al mismo tiempo tratabas de acercarte a los escenarios teatrales?

R.- El teatro (interpretar, escribir, dirigir) siempre ha sido mi vocación. El fútbol tenía más que ver con llenar el interminable tiempo de ocio en mi infancia y adolescencia. Siempre supe que no sería un crack del balón, sin embargo todo lo que rodeaba aquel mundo de banquillos, casetas, patadas y escombrera, en el corazón de la cuenca, me parecía una fuente inagotable de historias. De hecho, con los años me he dado cuenta de mi enorme capacidad para vampirizar todas aquellas vivencias hasta el punto de convertir al fútbol en algo recurrente en casi toda mi obra. Desde ser entrenador de alevines del Figaredo en "Carne de gallina", árbitro de fútbol en "Lo que el ojo no ve" (y en las series de televisión "Periodistas" y "Doctor Mateo" hasta escribir varias obras teatrales como "¡Oé, oé, oé!" (con prólogo de Jorge Valdano) y "Fora de Xogo" (estrenada y distribuida en lengua gallega). Incluso, en mi etapa de guionista de la serie "7 vidas" no me resistí a crear una trama de fútbol-empresa en la que los personajes de Javier Cámara y Toni Cantó veían peligrar por culpa de las bajas pasiones su larga amistad. En los ochenta los teatreros militantes veíamos al fútbol como un enemigo que nos robaba espectadores, mi "vergüenza poética" ha sido convertirlo en fuente de inspiración.

P.- Los escenarios en los que se mueven los actores y los terrenos en los que se enfrentan los futbolistas forman parte desde hace tiempo, y cada vez más, del mundo del espectáculo, con sus inevitables tintes dramáticos, pero en tu caso el humor sirve para atemperar los ánimos ¿es una vez más la mejor fórmula para dar respuesta a dos realidades tan relevantes en la sociedad actual?

R.- Cada vez es más necesario el sentido del humor. Máxime en la actualidad  donde desgraciadamente estamos viviendo una cierta "futbolización" de la sociedad, o eres de los nuestros o te vamos a reventar. Los fundamentalismos y el espíritu hoolingan te alejan de escuchar a los demás, tratar de empatizar y, cuando menos, tratar de respetar al adversario (sea político, personal o deportivo). El prisma humorístico nos ayuda a quitar gravedad a todo y tratar de relativizar. Sin eso -al menos a mí- me resulta muy complicado sobrevivir.

P.- A uno que nació en El Pedroso, en la entrada de Cuna y Cenera ¿no le llamaron nunca traidor por ser del Sporting? Tradicionalmente, la cuenca del Caudal era del Oviedo y la del Nalón del Sporting... En el Nalón solo había una peña azul solvente y casi logramos destruirla. Al fin y al cabo, Roma no paga a traidores.

R.- Para nada. ¡Jajaja! No está tan claro eso. De hecho, en el libro cuento la primera vez que fui a El Molinón desde El Pedroso con mi tío Naus (y padrino, por cierto, él siempre juró que a mí me bautizó el champán). Había -y hay- mucho sportinguista en la cuenca del Caudal. Ten en cuenta que en el Sporting "matagigantes" jugaba gente de Turón (Redondo, David) y Mieres (Tati Valdés). Yo de niño iba a ver a mi equipo con la peña "Los 3 de Figaredo". Incluso ahora (con la afición más repartida entre Oviedo y Sporting) hay una sana piquilla vecinal, un salseo sano y fácil de llevar.

P.- Como muchos sportinguistas eres del ala defensora del viejo mito de los años setenta y ochenta del pasado siglo cuando triunfaban en el primer equipo jugadores de la casa como Ablanedo, Mino, Marcelino, Villa o los que acabas de citar, aunque a veces se olvida que también había entonces jugadores de fuera realmente excepcionales, casos de Ferrero, Doria, Mesa o incluso Reza ¿Crees que vivimos ahora un renacimiento de la Escuela de Mareo?

R.- Creo, y veo, (lo digo y escribo con pesar) que sigue sin haber un modelo de club. Se puede decir una cosa y hacer la contraria de una temporada a otra. Estos son mis principios y si no te gustan tengo otros. Parece que sí, que se apuesta por Mareo pero cuando hay pasta se ficha enloquecidamente cualquier medianía que venga de afuera. Así se destrozó el proyecto de los guajes. Se ha vuelto a mirar a Mareo, entre otras cosas, porque no hay mucho dinero y claro, a la fuerza ahorcan. Ojalá de una vez por todas se apueste por la gente de casa reforzada (como antiguamente) por dos o tres fichajes contrastados de fuera.

P.- La pandemia ha dejado vacíos tanto los teatros como los estadios de fútbol. Los trabajadores de la cultura lo estáis pasando muy mal mientras que en el fútbol la situación es bien distinta, los jugadores siguen trabajando y cobrando mientras que a los clubes únicamente les interesan las retransmisiones de los partidos para seguir pagando contratos millonarios ¿Cómo intuyes que será "la nueva realidad" cuando se supere el coronavirus?

R.- Pues temo que haya un retroceso del espectáculo en vivo y se tire para siempre de pantallas, lo mismo que ahora en las retransmisiones deportivas, entre trampantojos, con el público pintado y sus voces programadas. En mi ámbito laboral se está tirando de streaming y otros recursos virtuales en detrimento del encuentro vivo y directo con el espectador. Espero que cuando hayamos pasado el horror de la pandemia todo vuelva a su cauce. Pero francamente lo veo complicado y sospecho que los pobrecitos analógicos sucumbiremos ante este boom virtual que ha venido para quedarse.

P.- ¿Y el teatro en Asturias? Periódicamente pueden leerse en los periódicos y en las redes sociales las críticas de los teatreros hacia las decisiones, o ausencia de las mismas, de los gobiernos. Sin ir más lejos, semanas atrás leíamos un artículo de Etelvino Vázquez en el que se recordaban reivindicaciones y propuestas que llevan años y más años sin conseguir respuesta ¿Cabe la esperanza aún?

R.- Tú lo has dicho: años y años. Cuando llevas tanto en esto no te quedan demasiadas esperanzas. Seguimos en ello por tozudez, porque es nuestro medio, nuestra forma de vivir y de contar historias. Yo empecé a hacer teatro cuando gobernaba la Unión de Centro Democrático, el partido de Adolfo Suárez, y he visto políticos de todos los colores. No se trata de ejercer permanentemente de plañidera, pero está claro que como tú no te lo curres y esperes que los gobernantes de turno apuesten por la cultura a saco lo llevas claro.

P.- ¿Tus próximos proyectos? ¿o hacer planes, que nunca es fácil, se ha hecho mucho más complicado en la situación actual?

R.- No soy mucho de contar cosas pero ahora siento que podría contar muy poco. O nada. Está todo raro. Fechas que bailan, proyectos en el aire o pospuestos sine die, apatía, miedo... Sigo, claro, cocinando cosas y, por supuesto, cruzando los dedos.





























 


domingo, 21 de febrero de 2021

 HORACIO FERNÁNDEZ INGUANZO: 

la foto de la libertad

 

por Pedro Alberto Marcos




                             foto de Horacio realizada por P.A.M.



Junio de 1976. Aquella tarde hacía más bochorno del habitual y estaba solo en mi casa cuando el teléfono sonó con insistencia dos veces, pero hasta la tercera no hubo respuesta, tal como teníamos acordado. 

- ¿Sí? ¿Quién es?- 

- Hola. Sólo es para avisarte que ya llegó tu encargo así que puedes pasar a recogerlo cuando quieras-

- ¡Ah, qué bien! vale, vale, voy en cuanto pueda- Y colgué. 

 

Algunos jóvenes de entonces, además de estar encabronados por el ambiente que se respiraba, éramos también un poco peliculeros, aunque con su punto de razón tal como se las gastaban las autoridades franquistas, pese a que ya no estuviesen tan “prietas las filas” ni tan “impasible el ademán” tras la muerte del dictador seis meses antes. La conversación significaba que tenían que darme un recado, pero como estábamos seguros de que mi teléfono particular estaba controlado por la policía lo más conveniente era que llamase yo desde una cabina, desde la calle. Y así lo hice. El mensaje fue entonces breve y claro:

-Mañana por la tarde nos vemos a las seis en la sidrería Moadafe, en Riaño (1). Lleva la cámara de fotos porque es importante- Me dijo el comunicante.

Todo era necesariamente secreto entonces pero no obligatorio y como me picaba la curiosidad aquella misma noche quedé con un colega de confianza en Oviedo después de pasar por “Asturias Semanal” y dejar mi artículo. Nos fuimos al “Garal” a tomar unos vinos blancos con azúcar y allí le dimos cuerda al asunto.

 

- ¿Te han dicho algo de un bar de Langreo que se llama el Moadafe?- Pregunté.

- Sí y no. El sí es que el partido va a seguir con el criterio de que poco a poco vayan saliendo a la luz los nombres de los dirigentes más significados y demostrar así que somos, con mucho, la izquierda que va a cambiar las cosas en este país. Mañana vas a conocer a un personaje que es toda una leyenda. Y el no es muy simple: no puedo decirte su nombre porque a mí, no sé por qué cojones, no me han invitado, aunque sospecho quien es. ¿Y sabes la razón de tanta tontería? porque estamos en las manos de dirigentes que por un lado todavía creen estar en París, en Bucarest o en Moscú y por otro consideran que los que estuvimos aquí aguantando mecha somos unos mindundis. Que les den- 


No hace falta decir que mi colega no sentía mucho entusiasmo por la vieja guardia del partido llegada del exilio, posiblemente más como producto de ambiciones personales que de un ponderado análisis, pero solía acertar en sus predicciones y eso me hacía contar con él para desentrañar algunos misterios. 

-Vale, entiendo el mensaje. Tú sabes a quien voy a conocer mañana pero no quieres decírmelo porque la vieja guardia no te ha invitado. Te estás haciendo mayor, colega, y eso solo se cura con el bebercio. ¡Camarero, otros dos vinos!

 

El día de autos amaneció con ese sol de junio que pronto se te pega al cuerpo y mientras desayunaba le di un repaso a la prensa por si había alguna pista sobre el enigmático personaje que iba a conocer aquella tarde, pero como no hubo caso decidí preparar los rollos y la cámara antes de irme a trabajar a la emisora. A media mañana surgió de pronto la sorpresa de manos de quien menos imaginaba, un veterano comunista con mando en plaza al que me encontré en la calle cuando iba con mi grabadora camino del ayuntamiento.

 

-¡Qué hay chó!... Creo que esta tarde nos vemos en Riaño ¿no? Acuérdate de llevar la cámara de fotos- se le notaba contento y más locuaz que de costumbre.

-Claro, claro. Por cierto, vaya cuanto secretismo ¿eh? Ni que fuera a conocer a Santiago Carrillo o a la Pasionaria- 

-Todo se andará, todo se andará, no te preocupes - y luego, acercándose a mí susurró- El Paisano, vas a conocer al Paisano.

 

Me quedé de piedra. Suponía que tanto misterio para aquella puesta en escena tenía que corresponderse con alguien al que el partido le daba especial importancia, pero el nombre de El Paisano, que era como se conocía tanto en los ambientes políticos como en las comisarías a Horacio Fernández Inguanzo, no me lo esperaba. De pronto sentí la angustia de quien tiene que hacer algo muy importante y no está seguro de nada. ¿Se atascará la cámara? ¿Los rollos estarán bien? ¿Habrá suficiente luz? ¿Podré evitar los reflejos? Yo no era fotógrafo profesional, era periodista, pero en aquel tiempo tenías que hacer de todo y de pronto iba a enfrentarme a un reto que posiblemente no volvería a repetirse nunca más: la primera foto en libertad de un mito de la lucha antifranquista, de un hombre que por sus ideas se había enfrentado durante años contra la dictadura sufriendo todo tipo de penalidades: la soledad, el frío, el hambre, la indefensión, los juicios manipulados y las cárceles. Para incrementar aún más mis temores, apenas llegué aquella tarde al lugar de la cita un pope del partido hizo un aparte conmigo y al tiempo que subía su mirada hacia aquel sol de justicia que nos acompañaba, me dijo qué iban a hacer con mis fotografías “por decisión de arriba”: podía sacar las fotos que me diera la gana pero una, especialmente una, debía ser solo de Horacio. Aquella foto iba a tener un doble objetivo, mostrar por vez primera su rostro a los militantes y a los ciudadanos tras salir de la cárcel (aunque en realidad todavía era provisional), y hacer cientos de copias para venderlas y conseguir ingresos económicos de los que la organización estaba tan necesitada. 

 

Seguro que me tembló el pulso, pero afortunadamente la cámara no falló y pude hacer la foto símbolo de un tiempo nuevo que a través de Horacio, El Paisano, retrataba la por entonces aún incipiente libertad.

 


                                                 Algunos datos biográficos 

[Siendo aún muy joven, Horacio comienza a trabajar como cantinero en la estación de ferrocarril Vasco-Asturiano en Oviedo, al mismo tiempo que, como alumno libre, comenzaba sus estudios de magisterio. Siendo afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT), el estallido de la guerra de España le sorprende en Pola de Gordon, alistándose de inmediato como voluntario para ir al frente. Poco después ingresará en el Partido Comunista de España (PCE).

Tras la caída de Asturias en manos de los golpistas sublevados, en 1937 es encarcelado y condenado a muerte. Tras casi un año en la cárcel de El Coto, en Gijón, se le conmuta la pena y es puesto en libertad en 1943. Horacio asume a partir de entonces diversas tareas relacionadas con la dirección política de su partido, llegando a ser elegido Secretario general del PCE en Asturias.

En 1945 vuelve a ser detenido y nuevamente enviado a prisión donde permanecerá hasta 1954, año en el que aprovechará su libertad para alternar diferentes trabajos, sobre todo como profesor de clases particulares y agente comercial, actividades que le permiten desplegar una constante labor clandestina en Asturias.

Tras la huelga minera de 1958 se exilia en Francia. Al cabo de un tiempo, conocido ya como "el Paisano", vuelve a la actividad clandestina en España para organizar la actividad política de su partido.

En 1969 es detenido en Mieres y ya permanecerá en la cárcel hasta mayo de 1977, momento en el que iniciada ya la Transición hacia la democracia el Gobierno de la UCD decreta una Ley de Amnistía]



      Horacio en su primera aparición pública tras quedar en libertad acompañado de jóvenes militantes comunistas de Langreo (foto de P.A.M.)

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(1) La cantante asturiana Marisa Valle Roso recordaba recientemente con emoción el Moadafe, el restaurante que sus abuelos paternos tuvieron durante muchos años en Riaño (Langreo) y donde sus padres trabajaron: "Allí se celebraban bodas y comuniones. Era también sidrería y tenía una pumarada inmensa con columpios y bolera" (declaraciones realizadas a Pablo Antón Marín Estrada durante una entrevista publicada en El Comercio el 17 de mayo de 2020) 


                                      



 



 

viernes, 5 de febrero de 2021

 

        EXILIO REPUBLICANO ASTURIANO

Artículo de Pedro Alberto Marcos 

publicado en  ZENDA LIBROS 

                                                   1

¿Fueron los perdedores de la incivil Guerra de España (1936-1939) los republicanos? Antonio Machado, una de las víctimas de aquel desastre, puso en duda que la respuesta fuese un sí rotundo e inapelable; también otras muchas personas que habían defendido la legalidad constitucional frente a los golpistas, aunque sus testimonios, como el del poeta sevillano que murió en el exilio, acabasen ahogados por la dictadura franquista y en buena medida también por los que fueron sus aliados de ocasión en la Europa de entreguerras. Cuando el nazismo alemán y el fascismo italiano fueron derrotados en 1945 los exiliados españoles creyeron que la dictadura seguiría por el mismo camino, también los guerrilleros y militantes antifascistas que seguían en el interior, pero no fue así. Pronto las esperanzas comenzaron a desvanecerse y hubo que esperar a la muerte de Franco para comenzar el derribo del régimen. Fue en 1975 y, tantos años después, aún siguen cayendo cascotes.

"Del más de medio millón de personas que abandonaron España al final de la guerra, unos 70.000 procedían de Asturias"







La Constitución democrática de 1978 contribuyó desde entonces a cambiar la historia de España recuperando las libertades y los derechos civiles, cierto, pero por diversas razones (el miedo al pasado, la correlación de fuerzas, el largo tiempo transcurrido, etc.) el conocimiento de los hechos ocurridos en la segunda mitad de los años treinta y la necesaria reflexión crítica sobre los mismos fueron aplazándose y la pregunta del comienzo no tuvo respuesta.

Después de leer este libro sobre el exilio republicano asturiano las dudas persisten y tan solo la tenaz resistencia de algunos protagonistas de aquel tiempo —y ya sobre todo la de sus descendientes—, permiten seguir buceando en las aguas del olvido y tratando de pararlas, tal como intentó hacer en su libro Paco Ignacio Taibo I desde el exilio mexicano (1), y tratar así de discernir qué puede haber de cierto entre las sentencias históricas rotundas e inapelables en apariencia y las manipulaciones a las que tantas veces se ven sometidos los relatos políticos.


                                                   2 

Del más de medio millón de personas que abandonaron España al final de la guerra, unos 70.000 procedían de Asturias, territorio que permaneció leal a la República hasta el 21 de octubre de 1937, y de aquellas víctimas nos llegan ahora los testimonios de algunos protagonistas; también de hijos, nietos y acompañantes de ocasión. Es el suyo un lenguaje doliente, y en ocasiones no exento de orgullo, que en los 19 relatos seleccionados por las autoras sumergen al lector en un mundo por el que transitan voces unas veces desesperanzadas, otras teñidas de melancolía y siempre plenas de dignidad, pues al fin y al cabo son las pequeñas/grandes historias de quienes vivieron un tiempo de atraganto tras el que llegaría el silencio. Un silencio plúmbeo.
La caída del Frente Norte tras 15 meses de lucha obligó a muchos republicanos y a sus familiares a huir, sobre todo por mar a través de los dos puertos más importantes de la costa atlántica asturiana, Gijón y Avilés. El Gobierno republicano de Asturias y León organizó las evacuaciones con destino a Francia, Inglaterra, la URSS, Dinamarca y en menor medida Argelia, si bien, al no contar con barcos suficientes, aquel éxodo resultó dramático desde el comienzo.


                                                   3

Este libro editado por el grupo Eleuterio Quintanilla (2), al igual que otros que le precedieron, es un grito que arrastra consigo viejas resonancias, pues transita por la injusticia, el dolor, y la impotencia, características universales en toda guerra. Cabe hablar por tanto de un grito de protesta, de reclamación inconclusa y en buena medida imposible ya, porque, al fin y al cabo, en la mayor parte de los casos sus protagonistas han muerto, e incluso quienes fueron los niños de aquel ayer viven hoy una ancianidad permanentemente acosada por el sentimiento de olvido. Es cierto que nos quedan sus testimonios o los de sus descendientes, cada vez con más frecuencia los nietos, pero resulta imposible no sentir en su lectura, tal como recuerda Anna Miñarro (3), que denotan “un trauma psicológico intergeneracional”, consecuencia de aquel ataque a sangre y fuego que durante años persiguió a “los rojos”, después llamados “desafectos” o simplemente “monstruos” por los apologetas de la dictadura franquista, fervientes defensores del nacional catolicismo. Y es que, como bien han recordado muchos historiadores, cuando en España acabó la guerra (que puede extenderse incluso hasta 1952) no llegó la paz. Cabría incluso preguntarse si aún hoy es posible utilizar esa palabra, “paz”, cuando aún quedan sepultadas en las cunetas y en los barrancos más de 100.000 víctimas de aquel enfrentamiento incivil, consecuencia de un golpe de estado militar fallido en la lejana fecha de 1936.                                                                    

"Tras aquel horror de casi 40 años pueden encontrarse algunas explicaciones de por qué la sociedad que salió del franquismo y la que comenzó a crecer con la democracia mostraron desinterés hacia quienes habían sido las víctimas"













                                                      4

      Como un libro remite muchas veces a otros anteriores, permítanme citar aquí España partida en dos (4) del historiador Julián Casanova y su recordatorio de que la apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron cuestiones esenciales en la guerra de España que continuaron vigentes tras la victoria de los nacionales y durante la dictadura. Hasta el final. Baste citar que Franco firmó cinco penas de muerte apenas dos meses antes de morir en un hospital madrileño en noviembre de 1975. Tras aquel horror de casi 40 años pueden encontrarse algunas explicaciones de por qué la sociedad que salió del franquismo y la que comenzó a crecer con la democracia mostraron desinterés hacia quienes habían sido las víctimas de un proceso histórico en el que la muerte, el dolor, la separación y el exilio provocaron una ruptura radical con el pasado, sin opción al duelo, contaminando la posterior historia a través del silencio y el miedo. Quizá podría hablarse de un duelo congelado y desear que testimonios como los recogidos en estas “Historias de vida” ayuden en alguna medida a superar aquel trauma, pero entonces cabría advertir también que estamos ante una historia inacabada, sin fin y sin resolución definitiva. De hecho, como reconocen las autoras de este libro, ya es imposible cambiar el pasado, y su principal cometido tal vez sea tan solo aliviar el presente.

Pero volviendo a la pregunta inicial, imaginemos ahora un laberinto con decenas, tal vez centenares, de caminos convergentes y divergentes por los que transitaron muchos republicanos hasta comprobar que en realidad la derrota no había sido solo política, sino sobre todo vital, puesto que era el cambio de régimen, pasando de la monarquía a la república, el que había dado sentido a su existencia.
Antonio Machado lo expresó dubitativo:
"Para los estrategas, para los políticos e historiadores todo está claro, hemos perdido la guerra. Pero humanamente no estoy tan seguro, quizá la hemos ganado".


(1) Para parar las aguas del olvido, Paco Ignacio Taibo I. Ediciones Júcar, 1982
(2) El grupo ELEUTERIO QUINTANILLA está integrado por docentes de distintas etapas de enseñanza en Asturias que tienen como principal objetivo la educación intercultural y antirracista.
(3) La psicóloga Anna Miñarro es autora del informe incluido en este libro “Duelo, desapariciones, exilio. Trauma psíquico y transmisión intergeneracional” (páginas 19 a 25).
(4) España partida en dos, Julián Casanova. Editorial Crítica. Barcelona, 2013
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Autoras: Rosa Calvo Cuesta y Enriqueta Ortega Valcárcel. Grupo Eleuterio Quintanilla. Título: Exilio republicano asturiano. “Historias de vida”. Editorial: Impronta, Gijón. Venta: Amazon