Resulta que una de las redes sociales mas celebradas, Facebook, creada inicialmente para que los estudiantes de Harvard se pasasen los apuntes de clase e intentasen ligar con rapidez -un origen por tanto a caballo entre la vagancia secular de los listos y los impulsos sexuales de la alegre muchachada-, esta red
social, digo, resulta que reniega ahora de sus orígenes y saca a pasear la flamígera espada censurando todo cuanto se pone a tiro, ya sean fotos, pinturas, películas o canciones.
Lo último, el cuadro de Delacroix en el que la Libertad guía al pueblo con... ¡los pechos desnudos!. Un director de teatro la había utilizado en las redes sociales para promocionar un montaje, pero Facebook la censuró.
Hace meses le ocurrió lo mismo a un internauta que había publicado en su muro la foto del cuadro titulado "El origen del mundo", de Courbet, en el que, válganme los santos del cielo y los dioses del Olimpo, se mostraba nada más y nada menos que el sexo femenino.
Y no quisiera lo que se dice vulgarmente "rajar la chiva" pero he de recordar a mis amigos, enemigos y deudos que hace poco más de dos meses con motivo de la desaparición de Interviú, aquí, el menda, también fue objeto de las iras censoras del face cuando colgué un comentario sobre el cierre de la revista, acompañado de una bellísima portada en la que la ex cantante y ex actriz Marisol mostraba sus pechos. Los censores me castigaron entonces a una pena de cuatro días en la mazmorra del silencio, sin poder escribir en mi muro. Juro que lloré lastimeramente, que supliqué el perdón de aquel pecado con un firme propósito de la enmienda, pero los señores censores no se dieron por enterados. Estarían viendo más carne potencialmente censurable, supongo.
Las tetas, el bello púbico del sexo, los muslos, los hombros, la boca, los labios, las orejas, las pantorrillas, el culo (¿colará si digo "pompis" como hacía la chacha?), los dedos de las manos y los de los pies, los tobillos, los ojos -¡ay los ojos!-, y esa espalda de atraganto que a veces parece un tobogán de nieve en polvo por la que deslizarse sin remisión alguna. Todo, todo, incitaciones al desvarío. Un sin dios.
Pero por fin lo veo claro: tienen razón los censores, hay mucho pecado incluido en ese impúdico despiece del cuerpo, arrastrando morbo hasta babear y exaltando nuestros sentidos, corre que corre al WC quién sabe a hacer qué cosas.
Mi más sincero aplauso por tanto ante esa campaña que tiene como objetivo tapar todo y salvarnos así de las tentaciones irrefrenables. Seguro que el arzobispo de San Sebastián, monseñor José Ignacio Munilla, sabrá agradecérselo con sus plegarias. Amén.
jueves, 22 de marzo de 2018
jueves, 22 de junio de 2017
MAPAMUNDI: (Sobre las Primarias socialistas y la calidad de la democracia)
Superados los Idus de octubre vividos en el PSOE y refugiados, reconvertidos o desaparecidos los antiguos “barones” socialistas en sus lares, quizás merezca la pena hablar ahora de algunas otras cosas que tienen que ver con la calidad de nuestra democracia.
Ciertamente, el 21 de mayo pasado Pedro Sánchez consiguió una verdadera proeza como fue arrancar desde la nada (sin medios materiales y sin brigada mediática a su servicio) para vencer al potente aparato orgánico de su propio partido, liderado desde las bambalinas por Susana Díaz y apoyado en primera linea de fuego por la Gestora que ocho meses antes le había derrocado. El resultado de la consulta fue tan claro y evidente que no hubo más discusión, tal y como quedó demostrado semanas después en el 39 congreso del PSOE.
Dicho lo anterior, no deja de resultar curioso que la contundente victoria de Pedro Sánchez (15.000 votos más que Susana Díaz y casi 60.000 más que Patxi López), recuperando así la secretaría general de su partido, no haya sido objeto de análisis en el contexto de una sociedad como la española en la que la actividad política llega a diario cargada de presuntas apatías democráticas y hasta de un supuesto desamor vengativo por parte de los ciudadanos que, por lo que se cuenta, consideran a todos los políticos unos vividores (“¡No nos representan!”, gritaban no hace tanto) a causa de la crisis económica, la rampante corrupción y desmanes por el estilo. “La crisis del régimen”, titulan los asaltacielos venidos a menos; “Una nueva transición”, apuntan los supervivientes de viejas batallas; vale, o.k., pero tal parece que no existe ni el más mínimo interés por reflexionar críticamente sobre algunas claves que pueden desprenderse de esas elecciones Primarias socialistas y las ya citadas dudas sobre la calidad de nuestra democracia.
El primer dato a tener en cuenta es que en la votación del 21 de mayo para elegir a un nuevo secretario general en el PSOE de un censo de 187.815 personas participaron el 79,83 % de los afiliados socialistas (149.951 personas), que además lo hicieron de forma presencial, es decir, acudiendo en persona a las Casas del Pueblo de toda España, eligiendo en secreto una papeleta y votando libremente en una urna, tras rechazar la Gestora la posibilidad del voto por internet.
Esta circunstancia tiene gran valor si se considera que salvo en su recta final, las Primarias no contaron con el interés y el apoyo de los medios informativos mayoritarios, al tiempo que se alentaba una campaña del miedo anunciando poco menos que el final del socialismo democrático en España debido a “la ruptura total del partido”, y a una al parecer “irreconciliable división” entre quienes miraban hacia el pasado y aquellos que apostaban por el futuro. Una movilización política de esa envergadura no puede despacharse con un simple titular de prensa y mucho menos con aquel despectivo “son cuatro gatos”, que desde la Gestora y sus aledaños orgánicos e institucionales pusieron en marcha.
Y es que, contrariamente a lo que suponía y deseaba la vieja guardia (Felipe González, Rubalcaba, los “barones” territoriales, y toda la troupe que aún vive a sus sombras), la rebelión de los afiliados socialistas se llevó por delante a cuantos habían traicionado a sus electores tras prometerles en la campaña electoral que nunca apoyarían un nuevo gobierno de Rajoy ni del PP, es decir, la continuidad del ordeno y mando de la derecha.
Tal vez el mismo argumentario de la Gestora -acusando a Pedro Sánchez y a sus seguidores de estar podemizándose-, contribuyó a esa masiva respuesta, pero más allá de las al parecer inevitables especulaciones el hecho cierto es que si en la consulta que el PSOE realizó en febrero de 2016 para conocer la opinión de su gente sobre un posible acuerdo de gobierno con Ciudadanos ya habían votado 93.632 militantes (el 51,7 % del censo, de los que un 8 % pudo hacerlo por internet), quince meses después la participación subió, se dice pronto, en casi 30 puntos.
Pero para conocer mejor el nivel de compromiso y participación democrática en la España actual, quizás resulte interesante recuperar también algunos datos sobre las consultas organizadas por otras fuerzas políticas, un suponer, Podemos. El 8 de mayo pasado, y ante la posible moción de censura a Rajoy, los podemitas organizaron una votación en la que podían participar los 487.000 inscritos en esa organización, bien como activistas (276.000), bien como simpatizantes (211.000). Para el caso que nos ocupa es irrelevante que dijeran sí a la moción el 97,44 % de los participantes, porque lo verdaderamente significativo es que acudieron a votar 87.674 personas, o sea el 18 % del censo. Cuando meses antes Podemos había realizado otra consulta, entonces sobre el proyecto y la dirección del partido (Vistalegre II), la participación fue de 155.000 personas, es decir, casi el doble, aunque sin olvidar un dato importante, que Podemos no exige votación presencial, sino que admite hacerlo también a través de internet, lo que cuanto menos en teoría debería favorecer un aumento de la participación.
Otra organización política que también suele consultar a sus bases periódicamente es Izquierda Unida. En mayo del pasado año así lo hizo para conocer si les convenía o no ir en coalición con Podemos y otras fuerzas ante las elecciones del mes de junio. En su censo conocido figuran por igual militantes (22.000) y simpatizantes (48.000), permitiéndoseles votar de forma presencial o a través de internet. Así lo hicieron en la mentada consulta un total de 20.067 personas, es decir, el 28 % del censo total.
De estos datos pueden extraerse, entre otras, las siguientes conclusiones:
1.- Las previsiones apuntadas por la gran mayoría de los gurús mediáticos que al parecer marcan el devenir democrático español (tertulianos y analistas, sin excluir a dirigentes políticos), no se correspondían con la realidad y las elecciones Primarias socialistas celebradas el 21 de mayo de 2017 constituyeron un potente ejercicio de participación cívica que favorece la calidad de nuestra democracia.
2.- Contrariamente a lo defendido por quienes trataban de oponer las consultas directas a los militantes con la democracia representativa, las primeras se han demostrado no solo posibles sino imprescindibles para reforzar el compromiso y la participación, recuperando así prácticas que son tradicionales en los partidos socialistas europeos (1), incluido el PSOE, tal como oportunamente recuerda José Borrell en su último libro (2).
3.- El compromiso democrático participativo de los militantes socialistas españoles es hoy por hoy muy superior al mostrado por quienes apoyan a otras formaciones como Podemos e Izquierda Unida, y no digamos ya a la derecha representada por el gobernante Partido Popular (3)
-(1) Fijémonos por ejemplo, en Alemania, y más concretamente en el Partido Socialdemócrata, el SPD, que cuenta con 473.000 militantes. La última consulta realizada por los teutones fue en diciembre de 2013 como consecuencia del acuerdo alcanzado con Ángela Merkel para gobernar juntos, la famosa “gran coalición”, votaron 369.500 militantes socialistas, pronunciándose a favor 256.643 (el 76 % del censo), mientras que lo rechazaban 80.921 y otra 32.000 papeletas eran declaradas nulas.
Por cierto, frente a las críticas despectivas que muchas veces se les hace desde España a otras formaciones políticas de la Unión Europea, quizás no esté de más recordar el respeto democrático interno que muestran algunas organizaciones: el SPD, tras la consulta y el posterior acuerdo definitivo de gobierno de coalición con la derecha democristiana de Merkel, permitió que 30 de sus diputados votasen “no” a ese pacto por razones de conciencia.
-(2) En el capítulo seis del libro “Los Idus de Octubre: reflexiones sobre la crisis de la socialdemocracia y el futuro del PSOE” José Borrell escribe lo siguiente: “(…) La cultura de consultar a la militancia no solo era en cuanto a la política de alianzas, sino que era por todo tipo de cuestiones (…) Por ejemplo, se consultó a las agrupaciones socialistas para la elección del delegado español en los congresos de Stuttgart (1907) y Copenhague (1910) de la II Internacional, siendo elegido Pablo Iglesias por la mayoría de las agrupaciones. La democracia interna llegaba hasta tal punto que se consultaba a las agrupaciones el nombramiento del director de El Socialista (1912)”.
-(3) El pasado mes de marzo el PP de Asturias realizó por vez primera una consulta a sus afiliados para elegir nueva presidenta regional. De un censo que se aseguraba superior a los 20.000 militantes se inscribieron para participar en esa votación 2070, aunque al final votaron 1.748, de los que 1.536 apoyaron a Mercedes Fernández y 189 a Carmen Rodriguez Maniega, por lo que la participación quedó por debajo del 9 %.
lunes, 18 de abril de 2016
MAPAMUNDI: (DE LA PERRITA MARILYN)
1.- Recuerdo perfectamente la primera vez que vi un televisor funcionando, fue en el Bar Rubio, en mi pueblo, y también que salían en la pantalla una señora llamada Herta Frankel y su perrita Marilyn. No entendíamos muy bien de qué iba aquella historia en blanco y negro, la verdad, pero allí estábamos como en misa haciendo luego peleas para decidir quién lo hacía peor, si la mujer con laca hasta en las cejas o su repelente perrita. El acento astro-húngaro de la marionetista-ventrilocua nos tuvo atónitos durante un tiempo pero en cuanto comenzaron a ganar tiempo y espacio sus colegas Franz Johan y Gustavo Re nos dimos el piro. Es lo que suele pasar cuando algo te deja colgado y luego te decepciona, que te haces un descreído.
2.- Algunos amigos me dicen que ven ahora menos televisión y lo justifican muy malamente, que si no hay series como las de "Expediente X" o "Aquellos maravillosos años", que si salen muchos políticos (en eso tienen razón), y tal y tal y tal, pero en realidad lo que les ocurre es que la crisis ha tracamundiado sus vidas y si tienen trabajo apenas les queda tiempo para nada, y si no lo tienen para qué te voy a contar. Y lo peor es que ignoran la verdad, maldita sea.
La televisión, guste verla o no, emite una especie de halo invisible que va dejando pequeños mensajes encriptados por todas partes y que a través de procesos que los dioses del Olimpo no se han dignado explicarnos "crean tendencia", que es como se definen ahora esas cosas. Muchas personas pueden darse el lujo de ignorar la parrilla de programación en la que se asan llantos, publicidad, risas, propaganda o cualquier invento que haga subir la audiencia, pero al final les llegará el mensaje: la tele es guay del Paraguay, y lo que es peor, alcanzarán la certeza de que es en la televisión y no en ninguna otra parte donde todo sucede: los goles de Messi en Barcelona o de David Villa en New York, las retiradas de Alonso o las advertencias alarmantes de que el norte debe prepararse para lo peor puesto que este invierno nevará en las montañas...¡a 500 metros de altura! Menudo miedo. Pero les da lo mismo.
3.- Así pues, la televisión es parte de nuestras vidas y llegado el caso, la proyección de numerosas y variopintas ansiedades. Suena a diván de psiquiatra de baratillo, lo reconozco, pero es la pura realidad. En la radio escuchábamos las cosas, sí, pero luego pasaban a ser algo distinto cuando convertidas en imágenes salían en la televisión. Una cosa era escuchar a Matias Prats, padre, narrar un gol de Pelé y otra muy distinta vivirlo en directo en la pantalla. Habíamos nacido en un mundo de sonidos pero gracias al telefunken, con dos cuernos como antenas y un hórreo en miniatura como acompañamiento, se hizo el transito hacia la fantasía completa. Ni siquiera aparentes certezas del tipo "Cristiano Ronaldo es un chulo" o "la Wolssvagen una panda cabrones", llegan a ser nada si la televisión no nos lo cuenta con pelos y señales. Mi abuela Julia, la extremeña, supo entenderlo perfectamente aunque el invento la pillase ya muy mayor. Le gustaba ver el telediario después de cenar y cuando salía David Cubedo y decía con voz cazallera "buenas noches" ella le contestaba "buenas noches", atusándose coqueta el moño, pues como veía a aquel señor cada noche en el telediario ya era como de la familia.
4.- Por otra parte, los contenidos televisivos varían muy poco pues es sabido que todos se copian y se espían. Hablando claro: se sabe de buena tinta que cada temporada hay un guión compartido, pactado tal vez en una sala oscura y tras no pocas broncas entre los mandamás de los distintos canales de televisón. ¿Toca concursos? pues concursos ¿Toca tertulias con bronca? pues bronca para ganar audiencia. Pero como cada día tiene su afán la cuestión ahora es hacer frente a unos telediarios en los que la gresca política ocupa gran parte del tiempo, con el añadido impagable de un Gobierno provisional mendaz, huidizo y quejumbroso, tratando de evitar que la audiencia huya de espanto. Con esta agonía la gente va a hartarse de tanto bla, bla, bla sin chicha y decida tirar por reírse de otras cosas, un suponer de Mariano Rajoy como comentarista deportivo en la radio o de Montoro acudiendo vestido de rockero a los bares de Malasaña, en plan Varufakis. El peligro es que esas cosas duran lo que duran y al día siguiente la gente pedirá más sangre. ¿Cuál será entonces la pócima mágica a utilizar?
5.- Los jerifaltes de la cosa lo tienen muy claro: la solución es el cotilleo, la maledicencia, imitar a los de Salvame y compañía en plan faltón. ¿Debates para comprometerse? no, no, gracias. Mejor hacemos risas con la parte más sucia y miserable de este calvario. Nada es ya lo que parece. Fíjate, van y convocan una rueda de prensa, pero luego no admiten preguntas... ¿cómo llamarlas entonces? El inicio de la práctica de las ruedas de prensa comenzó en los Estados Unidos en el año 1913 por iniciativa del entonces presidente Woodrow Wilson, pero ya te digo, ahora todo es simular, aparentar, distraer, huir del corazón de la tormenta. No hay preguntas. No hay respuestas. Aunque lo que no hay es vergüenza.
¡Ay si Herta Frankel y la perrita Marilynn levantasen la cabeza!
2.- Algunos amigos me dicen que ven ahora menos televisión y lo justifican muy malamente, que si no hay series como las de "Expediente X" o "Aquellos maravillosos años", que si salen muchos políticos (en eso tienen razón), y tal y tal y tal, pero en realidad lo que les ocurre es que la crisis ha tracamundiado sus vidas y si tienen trabajo apenas les queda tiempo para nada, y si no lo tienen para qué te voy a contar. Y lo peor es que ignoran la verdad, maldita sea.
La televisión, guste verla o no, emite una especie de halo invisible que va dejando pequeños mensajes encriptados por todas partes y que a través de procesos que los dioses del Olimpo no se han dignado explicarnos "crean tendencia", que es como se definen ahora esas cosas. Muchas personas pueden darse el lujo de ignorar la parrilla de programación en la que se asan llantos, publicidad, risas, propaganda o cualquier invento que haga subir la audiencia, pero al final les llegará el mensaje: la tele es guay del Paraguay, y lo que es peor, alcanzarán la certeza de que es en la televisión y no en ninguna otra parte donde todo sucede: los goles de Messi en Barcelona o de David Villa en New York, las retiradas de Alonso o las advertencias alarmantes de que el norte debe prepararse para lo peor puesto que este invierno nevará en las montañas...¡a 500 metros de altura! Menudo miedo. Pero les da lo mismo.
3.- Así pues, la televisión es parte de nuestras vidas y llegado el caso, la proyección de numerosas y variopintas ansiedades. Suena a diván de psiquiatra de baratillo, lo reconozco, pero es la pura realidad. En la radio escuchábamos las cosas, sí, pero luego pasaban a ser algo distinto cuando convertidas en imágenes salían en la televisión. Una cosa era escuchar a Matias Prats, padre, narrar un gol de Pelé y otra muy distinta vivirlo en directo en la pantalla. Habíamos nacido en un mundo de sonidos pero gracias al telefunken, con dos cuernos como antenas y un hórreo en miniatura como acompañamiento, se hizo el transito hacia la fantasía completa. Ni siquiera aparentes certezas del tipo "Cristiano Ronaldo es un chulo" o "la Wolssvagen una panda cabrones", llegan a ser nada si la televisión no nos lo cuenta con pelos y señales. Mi abuela Julia, la extremeña, supo entenderlo perfectamente aunque el invento la pillase ya muy mayor. Le gustaba ver el telediario después de cenar y cuando salía David Cubedo y decía con voz cazallera "buenas noches" ella le contestaba "buenas noches", atusándose coqueta el moño, pues como veía a aquel señor cada noche en el telediario ya era como de la familia.
4.- Por otra parte, los contenidos televisivos varían muy poco pues es sabido que todos se copian y se espían. Hablando claro: se sabe de buena tinta que cada temporada hay un guión compartido, pactado tal vez en una sala oscura y tras no pocas broncas entre los mandamás de los distintos canales de televisón. ¿Toca concursos? pues concursos ¿Toca tertulias con bronca? pues bronca para ganar audiencia. Pero como cada día tiene su afán la cuestión ahora es hacer frente a unos telediarios en los que la gresca política ocupa gran parte del tiempo, con el añadido impagable de un Gobierno provisional mendaz, huidizo y quejumbroso, tratando de evitar que la audiencia huya de espanto. Con esta agonía la gente va a hartarse de tanto bla, bla, bla sin chicha y decida tirar por reírse de otras cosas, un suponer de Mariano Rajoy como comentarista deportivo en la radio o de Montoro acudiendo vestido de rockero a los bares de Malasaña, en plan Varufakis. El peligro es que esas cosas duran lo que duran y al día siguiente la gente pedirá más sangre. ¿Cuál será entonces la pócima mágica a utilizar?
5.- Los jerifaltes de la cosa lo tienen muy claro: la solución es el cotilleo, la maledicencia, imitar a los de Salvame y compañía en plan faltón. ¿Debates para comprometerse? no, no, gracias. Mejor hacemos risas con la parte más sucia y miserable de este calvario. Nada es ya lo que parece. Fíjate, van y convocan una rueda de prensa, pero luego no admiten preguntas... ¿cómo llamarlas entonces? El inicio de la práctica de las ruedas de prensa comenzó en los Estados Unidos en el año 1913 por iniciativa del entonces presidente Woodrow Wilson, pero ya te digo, ahora todo es simular, aparentar, distraer, huir del corazón de la tormenta. No hay preguntas. No hay respuestas. Aunque lo que no hay es vergüenza.
¡Ay si Herta Frankel y la perrita Marilynn levantasen la cabeza!
- MAPAMUNDI (de las urbes africanas)
Algarabía en las calles de Kampala, Uganda. Fotografía: Pek Shibao.
Tiempo atrás descubrí un libro en el que se hablaba del origen de los nombres que hoy identifican a las capitales de diversos países africanos: Rabat, El Cairo, Kinshasa…; algunos me eran cercanos tras haberlos visitado o por razón familiar, otros en cambio habían quedado aparcados en la memoria por este engañoso vivir occidental siempre dispuesto a hacernos creer que tras el mundo que nos es propio no hay apenas nada, si acaso la oscuridad de las tinieblas retratada en forma de corazón desgarrado por Joseph Conrad y recreada luego en el cine por Francis Ford Coppola en “Apocalypse Now”.
Pero no es cierto, el supuesto patio de atrás de la cultura que hemos amamantado, esa inevitable bajada hacia lo más profundo de nuestros orígenes que se llama África, encierra muchas sorpresas, por ejemplo en las imágenes que permiten recuperar la sensación de que la belleza existe incluso allí donde todo se hace más difícil para la existencia humana.
Charlie Marlow, el trasunto de Conrad, reconoce en su libro que “de muchacho sentía pasión por los mapas. Podía pasar horas enteras reclinado sobre Sudamérica, África o Australia, y perderme en los proyectos gloriosos de la exploración”. Hoy, esos mismos mapas nos llegan a través de Google acompañados de miles de fotogramas por lo que una vez más todo remite al comienzo, a la sencillez de los nombres, a la belleza anunciada por una ingente lista de ciudades en las que viven millones de personas.
¿Quieren saber las que más me gustan? anoten entonces y verbalícenlas luego en voz alta: Harare (Zimbabue); Nairobi (Kenia); Mogadiscio (Somalia); Monrovia (Liberia); Buyumbura (Burundi); Yaundé (Camerún); Asmara (Eritrea); Kampala (Uganda); Lusaka (Zambia)…
(artículo publicado en ORUBA.es el 8 de abril de 2016)
Algarabía en las calles de Kampala, Uganda. Fotografía: Pek Shibao.
MAPAMUNDI (de los Mares del Sur)
En el disco duro de la memoria infantil anidan aventuras de piratas por lo largo y ancho del océano Pacífico. Manolo Vázquez Montalbán también vivió esa experiencia y supo trasladarla a una de sus novelas, la titulada “Los Mares del Sur” que hasta fue premio Planeta.El personaje central de la novela del inventor de Pepe Carvalho (hermano de sangre del comisario Jaritos de Petros Márkaris) sigue los pasos del pintor Gauguin y quiere perderse en los Mares del Sur; es una huída con final trágico y paradójico: será asesinado no en ultramar sino en un barrio obrero de la Barcelona del año 1979.Curiosamente, en los Mares del Sur se encuentra un pequeño pueblo que tiene a gala ser el más alejado de las civilizaciones conocidas. Está ubicado en una pequeña isla volcánica llamada Tristán de Acuña, situada entre dos continentes, África y América; no tiene ni aeropuerto, ni puerto, pero si unos acantilados que la rodean de más de 600 metros de altura. Llegar es muy difícil pero quedarse es imposible, dicen sus 280 habitantes, casi todos familia ya.El único pueblo de la isla se llama Edimburgo de los Siete Mares y en el centro del mismo hay un pequeño bar, “Albatros”, en cuya barra se imagina uno con una pinta en la mano y escuchando a los lugareños viejas leyendas de monstruos marinos y piratas sanguinarios.
Es el fin del mundo, el nuevo finisterre que buscaban los romanos. No se lo pierdan, que cualquier día nos vemos por allí. A animarse.
(Pubicado en ORUBA.es el 25 de marzo de 2016)
viernes, 18 de marzo de 2016
MAPAMUNDI (de los picos de oro)
Hubo un tiempo durante la Transición en el que el Partido Comunista de España (PCE) entró en una especie de voladura retardada debido a diversas razones imposibles de analizar aquí, tal vez un reformismo exacerbado, una sibilina estrategia camuflada tras el eurocomunismo, un simple ordeno y mando sin la menor participación de la militancia o cualquier otra, tanto da pues las hubo en abundancia.
Por cierto que exacerbación, camuflajes y autoritarismo son palabras que vuelven a sonar con insistencia pasados ya más de treinta años. Tomen nota.
En aquellos “históricos aconteceres” -todo se exagera, ya saben- la supervivencia de los partidos era esencial para intentar dar vida a un estado democrático y las disidencias, sobre todo en la izquierda, su ámbito más natural, se pagaban caras. Defender el “territorio ideológico” frente al enemigo era esencial y resulta que si alguien pasaba a formar parte -voluntaria o involuntariamente- del grupo de los “picos de oro” podía darse por acabado.
Existía en aquel comunismo recién llegado a la libertad en 1977 un ánimo generoso y esperanzado pero también los condicionantes de largos años de clandestinidades, entre los que destacaban las notorias secuelas del estalinismo y una concepción entre religiosa y militar, no por casualidad desde su nacimiento en 1921 el PCE tan solo había sido un partido legal durante 10 años, 10 de los 56 de existencia.
En esa lucha fue desgarrándose la ilusión de muchas personas pero ello no impidió algo sorprendente: llegada la democracia tenían pocos votos y pocos diputados pero Santiago Carrillo se las arreglaba para mantener visible a un partido que, cierto era, iniciaba ya un declive evidente pero que había tenido un gran protagonismo en los primeros años del tránsito.
Esas contradicciones se agudizaron, aumentaron las decepciones y la caza del enemigo interior actuó a conciencia. Antes de que la desbandada fuese general Carrillo ya se había ventilado a los picos de oro, a los picos de plata y hasta a los de hierro. Guerra a muerte. Hasta el punto que el mismo don Santiago acabaría expulsado también del PCE años después. En ciertos ámbitos de la izquierda la pelea interna es norma asumida, cierto, pero no por ello resulta menos estúpida y dañina. Y para qué poner ejemplos. Libre la imaginación y punto.
Viene a cuento este recordatorio de aquellos “picos de oro” de la Transición tan denostados por Carrillo porque llevo una temporada recibiendo señales que no sé cómo interpretar; un suponer, de vez en cuando pongo la tele y salen unos tipos que hablan como dios, graciosos unas veces, lacrimógenos otras, pero siempre con un dramatismo… no sé, poco creíble, más que nada quizás por la sobreactuación.
Pero hay otro dato más inquietante, cuando hablan para su parroquia también son unos “picos de oro” al modo y manera que decía don Santiago. El los veía buena gente y tal pero unos presuntuosos con mucha labia, unos señoritos pijos que querían mandar. Igual que consideró en su momento a Federico Semprún.
Si paso de la tele y me voy a las redes sociales allí vive instalado todo el aparato propagandístico de nuestros amigos mediante un control exacerbado confundiendo a veces el merchandising, los buenos sentimientos y la más cruda y burda falta de respeto. Es una especie de mercadillo en el que ni picos de oro ni leches, consigna pura y dura, utilizando el copia y pega. Y, claro está, otras técnicas mucho más refinadas y también más peligrosas.
Y les regalo un ejemplo.
Quizás muchos no hayan leído la carta que la escritora Lucía Etxebarría hizo pública hace apenas unos días con dos destinatarios: el diario Público y Podemos.
Deberían leerla, se lo digo sinceramente, En ella no hay risas pero sí el relato de cómo se las gastan nuestros amigos.
Carta abierta al diario Público y a Podemos de Lucía Etxebarría | Diario Público http://www.publico.es/culturas/carta-abierta-al-diario-publico.html
viernes, 20 de noviembre de 2015
LOS DESESPERADOS Y EL DISCO DURO DE LA MEMORIA
Dicen que se exagera mucho al dar la voz de alarma sobre la manipulación informativa que nos invade y de la que somos objetos pasivos. Qué cosas. Solo se me ocurre pensar que lo creen así porque los tiempos pretéritos, aunque estén ahí, a la vuelta de la esquina, tienen ya el disco duro completamente machacado y casi todo resulta irreconocible.
Admito que algunos somos especialmente pesados con esas historias pero es que, sinceramente, resulta ya insoportable tanta estulticia acumulada. Les pongo un ejemplo de esta misma mañana:
Como ya sabrán, la atleta burgalesa Marta Dominguez ha sido sancionada por dopaje hace unas horas y resulta inevitable que los informativos radiofónicos, también algunos digitales, se hagan eco de la noticia, lo curioso del caso es que en el archivo de algunas redacciones parecen no figurar datos relevantes que la completarían, dando así al oyente o al lector una visión más amplia de la misma.
Por circunstancias sobrevenidas, hoy escuché intermitentemente los informativos de Radio Nacional y de la COPE, y, qué curioso, la noticia sobre Marta Dominguez aparecía en ambas emisoras como desnuda, casi neutra y hasta con un punto de desdén en algún caso.
-Atleta de éxito y medallas, bla, bla, bla, sanción por dopaje, bla, bla, bla y sanseacabó.
Por no se sabe qué misteriosa circunstancia en esas noticias se echan en falta datos como los siguientes: que Marta Dominguez ha sido senadora en la legislatura política que ahora agoniza; que lo hacía en representación del Partido Popular; que pese a saberse públicamente que la atleta estaba bajo sospecha e investigación de doping e involucrada en hechos cercanos a la ilegalidad su partido le dio todo el amparo, defendiendo su honestidad; que hasta hace 48 horas figuraba en el número 19 de la candidatura que el PP iba a presentar en Madrid en las próximas elecciones generales. ¿Problema al canto? ¡ninguno! milagrosamente alguien se fue de la lengua antes de hacerse pública de forma oficial la sanción, en el PP cambiaron a toda prisa de candidata en el número 19, y aquí paz y después gloria. Nadie pedirá perdón ni dará las razones por las que amparaban a una tramposa, que despreciaba el deporte pero sobre todo a quienes fueron sus competidoras.
De todas formas quizás convenga no ser demasiado pesimistas: si hasta con noticias como la de Marta Dominguez están haciendo este estropicio es que ya están desesperados, terriblemente desesperados.
Posdata.- Casi al tiempo de finalizar este comentario, Graciano García, a quien tuve como director en la revista "Asturias Semanal" y "Asturias, diario regional", ha comentado en su Facebook que hace algún tiempo había recibido fuertes presiones para concederle a Marta Dominguez el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Presiones políticas, se entiende.
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